'Hombres al agua' con el vestido de baño puesto

'Hombres al agua' enfocarse en las nuevas preocupaciones del hombre promedio, una película agradable y divertida.

Trabajos de mierda y sueños frustrados, madurez-adultez y enfermedades mentales, matrimonios fallidos e hijos adolescentes con las típicas actitudes de su edad. La vida y uno que otro problema que todos y cualquiera afrontan en algún momento.

El "feel-good” es un género o categoría relativamente reciente tanto en la literatura como en el cine, pero siempre han existido, es el otro lado de las tragedias y los dramas sin llegar a encajan del todo en ese otro costal donde se han aglumerado las comedias familiares de mensajes positivos, moralejas y enseñanzas. 

Es el feel good donde se busca que el espectador simpatice con los personajes para que éste logre hacerlo sentir bien y le transmita pensamientos positivos, porque el mensaje es simple y sencillo: no todo son problemas, y es posible superar cuanta dificultad se atraviese en el camino.

En este subgenero es donde se ha ubicado Le grand bain (2019) de Gilles Lellouche, que en español han títulado 'Hombres al agua'; y hay sorpresas para aquel público que ha llegado a repudiar y rechazar a primera vista este tipo de cine, pues la película, a pesar de valerse de las fórmulas preestablecidas de su categoría, propone desde su bloque introductorio: 

Se da por hecho que una figura circular no cabe en una cuadrada y viceversa, y es a partir de ésa, una "contradicción geometrica", con lo que Gilles Lellouche (The Players) decidió comenzar a contarnos las historias de un grupo que hombres que "en un planeta tonto y redondo que gira sin sentido alrededor de un sol tonto y redondo que arde sin sentido" deciden uniser a un atípico grupo de nado sincronizado varonil sin tener la más mínima preparación, cosa que no importa, porque lo verdaderamente importante es que encontraron ahí una especie de comunidad  equiparable a un grupo de apoyo de AA para escapar de sus vidas, sus deudas, su soledad o dolor. 

Pero a pesar de su argumento, Hombres al agua, con una fotografía limpia y agradable, y acompañada de buenas actuaciones (Mathieu Amalric, popularizado por El gran hotel Budapest y 007: Quantum of Solace, es el protagonista) hace una transición sutil donde deja de ser una comedia típica para impregnarse de rasgos propios de las películas deportivas en las que el "underdog", un equipo con escasas posibilidades de triunfo, se mide ante "tiburones" y triunda, solo que los tiburones acá son los mismos personajes, sus problemas y sus miedos. 

De esta manera, -y pese a los convencionalismos creativos ya mencionados del 'subgénero'– Hombres al agua propone un discurso sobre la apertura de mente sacudiendo prejuicios no solo en torno a lo deportivo, sino a cualquier actividad y condición humana.

 

 

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