Good Pitch Colombia: el cine documental como agente de cambio social

El 19 de abril de 2018 se llevó a cabo en Barranquilla, Atlántico, el primer Good Pitch Colombia.

Good Pitch es un club de cooperación creado por DOCSOCIETY en 2008 que reúne a expertos, a miembros destacados de la sociedad civil, emprendedores, organizadores, redes mediáticas y tecnológicas, todos alrededor de propuestas documentales que más allá de difusión y dinero para invertir en producción, buscan la transformación social a través de las artes audiovisuales.

Y ¿Qué es DOCSOCIETY? Una organización sin fines de lucro con sede en Londres y Nueva York fundada en 2005, cuyo objetivo es fomentar la realización de documentales y contribuir a su promoción. Ellos trabajan con realizadores y colaboradores internacionales llegando a públicos de todo el mundo. Good Pitch es una de sus estrategias.

Todos los participantes del Good Pitch acuden a esta cita cinematográfica a idear diferentes formas de colaborar con un documental: proponer ideas que le permitan a los equipos de filmación sacar adelante sus proyectos y concebirlos más allá de una simple proyección en salas de cine en circuitos del mundo. 

Los realizadores asisten a Good Pitch a establecer contactos estrátegicos, y todos los demás participantes van con el objetivo de lograr que las historias y los proyectos que las acompañan alcen vuelo, lleguen al público más importante y consigan cambiar actitudes y crear opiniones. 

 

El contexto

La que se celebró en Barranquila el 19 de abril fue la edición número 36 de Good Pitch, programa internacional que viene desarrollándose desde hace 10 años en más de 15 países; la organización del evento afirma que durante la pasada década "hemos tenido el honor de trabajar con equipos de filmación premiados, hemos dado la bienvenida a más de 3500 agentes de cambio y hemos creado una nueva generación de documentales ambiciosos e impactantes". 

En Colombia se postularon el año pasado (la convocatoria se abrió en el marco del Bogota Audiovisual Market) 230 proyectos documentales de los cuales solo cinco fueron seleccionados para participar en la primera edición de Good Pitch Colombia

 

Las dinámicas

Cada equipo de producción -en su mayoría representados por director y productor- cuenta con siete minutos para presentar su documetal, el tiempo incluye la presentación del tráiler de la película, fotografías o fragmentos del mismo. Ellos están en el centro del auditorio lleno de representantes de la industria cinematográfica, medios de comunicación, activistas, ONGs, fundaciones, agentes de cambio, marcas... La idea de la dinámica es generar sinergias y que los proyectos interactúen con la mesa principal y todo el público presente, quienes tienen a su disposición microfónos para intervenir en la dinámica de la mesa compuesta por expertos que desde diversas áreas arropan cada iniciativa. 

Para hablar de las mesas en Good Pitch Colombia debemos hablar de Vanessa Cuervo, quien trabaja con DOCSOCIETY e hizo parte en 2016 del Good Pitch Nueva York y en 2017 de Good Pitch Miami. Ella es una las personas encargadas de aterrizar el proyecto en Colombia y fue la encargada de "traer a cada equipo y a cada proyecto y a cada película, los aliados que puedan trabajar con ellos sus objetivos". 

Según cuenta Vanessa lo que busca Good Pitch es desarrollar las campañas de impacto de los documentales, por eso después de seleccionados los 5 proyectos ganadores de la convocatoria, el trabajo se enfocó en la identificación de los objetivos de impacto de cada película: "Mi trabajo con los directores y productores de estas películas es ampliar la visión, saber que la película no es solo para estar en una pantalla en cine, sino que realmente tiene un potencial de transformación social, si y solo sí, si conseguimos la red de apoyo que lo permita".

El quipo de producción de los 5 documentales seleccionados hizo previo al Pitch una serie de talleres de impacto para identificar los objetivos y la red de colaboradores, el trabajo de Vanessa también consistió en hallar a todos esos posibles aliados y convocarlos a una mesa para no solo participar del evento, sino ser parte activa de los proyectos que los convocaban. 

"Siempre es un reto, mucho más cuando es la primera vez que lo hacemos en Colombia. La gente normalmente no conoce el formato y hay mucha gente que desde su perfil no entiende exactamente cómo lo que hace se puede ligar al cine. Todo el proceso es también educativo, es necesario explicar la metodología de Good Pitch y hablar del cómo creemos que el cambio solo puede surgir si es parte de un rompecabezas con varios componentes. Es un proceso, suele ser complicado transmitir la energía y el espítiru de lo que se vive en el evento, casi que solo se entiende una vez uno está ahí".

 

Las películas 

Los cinco documentales seleccionados para el primer Good Pitch Colombia tienen dos aspectos en común: el primero de ellos es que cada una de las historias, los personajes y -en algunos casos- las comunidades desde donde se cuentan y se desarrollan las historias, requiere de acciones ciudadanas que promuevan un cambio. El segundo es que cada uno de los directores y productores han decidido registrar diversas realidades con el fin no sólo de difundir la historia, sino de tomar acciones que trascienden más allá de lo cinematográfico, en algunos casos, acciones sociales, políticas y hasta jurídicas. 

 

La mujer de los siete nombres 

Daniela Castro y Nicolás Ordóñez dirigen este documental con la producción de Rocío Caro; la protagonista es Yineth, una mujer que encontró la manera de sobrevivir a un país que constantemente le dio la espalda. Su identidad se construye sobre nombres que ha usado y a olvidado, nombres de los cuales el séptimo es Yineth.

Yineth es en realidad más de siete mujeres y en el proceso de producción de este documental eso se hizo evidente, Daniela cuenta que "fue muy duro porque creo que todos nos encontramos con nuestras mejores y peores caras durante todo el proceso, y aunque el de Yineth es un elemento que es fascinante es un elemento que también es muy difícil de llevar en la cotidianidad, pero creo que el mayor aprendizaje de eso en este proceso es que no tenemos que ser iguales y no tenemos que estar de acuerdo para construir un sentido común, todos somos diferentes, es nuestra esencia y siempre hay que encontrar el objetivo y el sentido en común para seguir por esa línea". 

Este fue el único documental que se presentó en Good Pitch Colombia que ya está realizado en su totalidad. Pero la intención del equipo de producción con este trabajo es generar una conversación sobre la importancia de las mujeres en la reconstrucción de sociedades en post conflicto y para eso necesita muchos aliados: "Una cosa fantástica que hizo Good Pitch fue que nos ayudó a organizar y darle estructura a lo que nosotras veníamos pensando por meses. Estar acá lo que nos permitió fue entender específicamente qué era lo que debíamos hacer, establecer unas rutas de acción. Después del pitch tenemos una felicidad infinita de ver que mucha gente se acercó a ofrecer cosas y siento que así se nos ha dado la oportunidad de entender que tenemos una película poderosa y que con ella podemos llegar a transformar la realidad que estamos viviendo".


Alma de desierto

El documental que dirige Mónica Taboada Tappia con Santiago Fernández Suáres en la producción es sobre Georgina, una indígena transgénero wayúu, quien tras décadas de exilio solitario emprende un viaje para reencontrarse con su familia, quienes la rechazaron por su condición transgénero.

Mónica ama el cine desde pequeña, este es su primer largo y es un proyecto multiplataforma, tendrá un cortometraje antes de publicar el largo, y posteriormente habrá una serie de clips que aportará a la construcción de una conversación sobre las problemáticas trans y la diversidad sexual y de género en comunidades indígenas. 

Mónica ha tenido numerosas experiencias, ha hecho cortometrajes e incluso rodó y postprodujo material que nunca público, pero en este nuevo proyecto le agradece a Good Pitch el acompañamiento, "siento que este proceso va a ser más sencillo que los anteriores, más sencillo que por ejemplo la otra película que hice cuando nadie me conocía y había que empujar para llegar, acá no he tenido que presionar tanto, en este programa me han ayudado mucho y han hecho todo lo posible para que los socios aparezcan. Con la industria cinematográfica me he sentido -como muchos- excluida muchas veces, pero decidí hacer cosas y los caminos se van abriendo".

Con Alma de desierto María y Santiago buscan contar una historia que recorre un viaje íntimo y al tiempo uno físico, pero su objetivo es también ayudar a la comunidad: "Queremos conciliar ideas y lograr metas en el mundo material, como realizador no siempre uno se sumerge en asuntos sociales, pero en una país como Colombia es más factible que uno se involucre socialmente con las comunidades que trabaja."

Este proyecto está en etapa de 'desarrollo avanzado', pronto se publicará el cortometraje y aún la producción busca fondos para terminar el largometraje.


No soy yo quien grita 

Yira Plaza O'Byrne construye en éste, su primer largometraje, un viaje íntimo con su papá, un líder síndical de 65 años, quien sufrió un atentado en 2014, justo cuando Yira hacía un Máster en Documental de Creación en Barcelona, España, tras haberse graduado de Periodismo en la Universidad de Antioquia. 

"Yo realmente no quiero ser objetiva, creo que somos sujetos y que nos obliguemos a ser objetivos es desnaturalizar lo que somos" esta no es la premisa del documental, pero esa visión que tiene Yira, contraria a lo que enseñan las academias de periodismo, es la mejor para describir la forma en que ella ha querido narrarnos la historia de su padre y la de su familia en el documental 'No soy yo quien grita'. 

Con imágenes de archivo y con Yira narrando en primera persona lo que ocurre con su padre e indagando en su historia y en su forma de ver la vida, el documetal evidencia la historia reciente de Colombia y del mundo, abordando desde diversas realidades políticas y personales la intolerancia que predomina cuando de quienes piensan diferete se trata. 

"El documental no busca informarte sino que busca acercarte a otras realidades y te acerca a través de la emoción", Yira se fue a Barcelona con la idea de hacer un documental con su papá contando la historia de la Unión Patriótica, pero después del atentado a su padre se dio cuenta que la historia que ella quería contar no era sobre el pasado de un partico político sino que es una historia que se repite, una historia que ha tocado a todos aquellos que desde la política han pensado diferente, pero que también ha tocado al resto del país, a Yira como hija y luego como ser político, hoy como periodista y documentalista. 

Ahora mismo este documental está rodado en un 20 por ciento, proceso que planea ser finalizado este año pensando en un estreno para 2019.  


Yuma río sonoro

Este documental de Simón Hernández y Simón Mejía es un river movie musical, un viaje en búsqueda de la génesis de la cumbia contada a través de encuentros con algunos músicos de la ribera. 

Yuma, como los indígenas le llaman al río de la alta montaña, se ideó hace tres años con la premisa de hacer una disección de las raíces musicales de la cumbia, pero durante el proceso los realizadores se vieron enfrentados a la realidad del río y sus comunidades: cientos de problemáticas ambientales y luchas por la defensa del agua y el territorio, una inminente amenaza del agua debido a su mal manejo, a la minería, la ganadería y a las políticas del Estado; así fue como de la necesidad de registrar algo surgió en campo una necesidad mucho más profunda: una lucha por la superviviencia del río mismo y quienes viven de él y por él. 

Según Simón Hernández "estamos buscando generar una reflexión para salvaguardar el río ya que el medio ambiente y la cultura son una misma cosa, el uno no puede existir sin el otro, entonces es una película que apela al cuidado del río y a la conservación del medio ambiente desde la cultura".

Por otro lado Simón Mejía, afirma que "Es impresionante lo que hemos aprendido de la historia del río; de cómo entró todo por allí, de cómo las dinámicas cuando estaban los indígenas acá, de los esclavos, de la conquista, y luego con toda la historia de la República frente al río y como hoy en día el río más importante de Colombia está olvidado y se ha convertido en la cloaca del país. Con este tipo de proyectos queremos visibilizar eso y cambiar esa realidad".

Este documental busca activar acciones legales que protejan el río Magdalena y a la vez garanticen los derechos de las comunidades que habitan en sus cuencas, además de concientizar y activar una campaña de reforestación y manejo de aguas residuales y basuras para las cuencuas del río Magdalena. En el Good Pitch Colombia fue uno de los proyectos con mayor respuesta por parte de la mesa y los asistentes al microfóno.


La frontera invisible

El proyecto documental de Alejandro Quijano nos ubica en la costa del Pacífico colombiano, específicamente en una población afrocolombiana en Puerto Tejada, donde se vive en medio de una violencia constante, desde el punto de vista del realizador como una forma de esclavitud moderna. Quienes viven allí tienen los cultivos de caña de azúcar como única alternativa laboral y la pobreza extrema y el abandono por parte del Estado como una realidad generalizada, una latente que obliga a los jóvenes a organizarse en pandillas y ser víctimas de fronteras invisibles de donde la muerte es la única salida. 

Alejandro busca con su documental transformar la realidad de Puerto Tejada potenciando el liderazgo de los jóvenes de la comunidad y fortaleciendo sus capacidades con el fin de darles herramientas para superar y mejorar el contexto violento en el que viven. Y para cumplir su objetivo se ha propuesto reactivar La Legión del Afecto, un programa del Departamento para la Prosperidad Social (DPS) de la Presidencia de la República, que pretende a través de la creatividad construir arraigo de la cultura afro y sentido de pertenencia por el territorio, un proyecto que ha rescatado a jóvenes de la violencia y ha logrado que ellos mismos sean los que empiecen a construir país.

Además de esto, La frontera invisible busca con su producto documental ampliar el debate público sobre las comunidades marginadas a lo largo y ancho de Colombia; éste es el proyecto documental de mayor impacto social presentando en el marco del Good Pitch Colombia, de hecho el tráiler y el mismo Alejandro no precisan la historia que relatará la película. 


¿Qué ocurre después del Pitch?

Según cuenta Vanessa desde Good Pitch se encargan de que lo que se dijo en esas mesas, las conversaciones, los debates y los compromisos que surgieron, tengan un seguimiento: "apoyamos a las películas para que se sigan abriendo caminos, sigan construyendo las relaciones que comenzaron y se sigan alimentando. Yo creo que los proyectos presentados en Colombia tienen un gran potencial, no solo como películas con una calidad artística muy alta, sino que realmente llegarán a formar campañas de impacto productivas".

El objetivo de Good Pitch es así generar esa red que impulsa, une, crea, conecta, construye y enrriquese el cine documental como una herramienta de transformación.

Esperamos una segunda edición en Colombia de este proyecto y estaremos atentos de los productos finales de los documentalistas aquí mencionados.

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