“Terapia a la francesa”: una película sobre migración, identidad y salud mental

La ópera prima de la directora franco tunecina, Manele Labidi llega a las pantallas grandes del país.

Después de estudiar y trabajar en Francia, Selma, una mujer intelectual y sensible, abre un consultorio de psicoanálisis en Túnez, ciudad que la vio nacer. Con un tono de comedia y varias reflexiones en torno a la migración, los tabúes culturales y presentando la radiografía de un país en donde convive una administración inestable con una cultura jocosa y diversa, esta historia se centra en cómo, para sorpresa de su familia, la demanda de pacientes pronto sobrepasa a la protagonista, a la vez que se encuentra con varios conflictos para ejercer su labor y poco a poco, también cómo llena de sentido su vida reencontrándose con sus raíces. 

Ganadora del Premio del Público en el Festival de Cine de Venecia y la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Toronto, Terapia a la francesa, cuyo título original es “Un divan à Tunis”, es la ópera prima de la directora franco-tunecina, Manele Labidi. La actriz franco–iraní, Golshifteh Farahani es quien protagoniza esta historia, conocida también por su participación en películas como About Elly, Body of Lies y Paterson.  

Labidi, que nació en Francia y cuyos padres emigraron desde Túnez en la década de los setenta al país europeo, nos contó que el hecho de poder ir cada verano a esta ciudad, hizo que sintiera un arraigo cultural importante y también una crisis identitaria que se ve reflejada en la película. “Siempre he tenido una relación binaria con Francia y Túnez. Siento que pertenezco allí y a la vez me siento como una completa extraña en ambos lugares. Supongo que eso pasa cuando tu identidad se divide en los lugares que consideras tu hogar”, nos dijo la directora. 

Y es que justamente ese era el ángulo a través del cual ella quería contar esta historia. “Selma llega a un país al cual pertenece, pero que le es extraño en el fondo. Esta película ahonda en esa dificultad de encontrar un hogar y sobre lo qué significa encontrar un propósito para agregarle un valor a la vida de las personas”. 

La historia de Selma precisamente refleja esa necesidad humana de conectar con otros y también ser, de alguna forma, útil en sus vidas. Aunque se siente ajena y muchas veces poco comprendida, esta psicoanalista cuya imagen rompe totalmente esa idea de la mujer sumisa o que se entrega por completo a los demás, se enamora de la cultura tunecina porque logra ayudar a las personas, escuchándolas, bajo sus propias reglas. “Ella sabe que está ahí, no porque se quiera hacer rica, ni porque quiera demostrar algo, sino porque logra ayudar a los demás y en la medida que los escucha también aprende más sobre ella misma. Ellos son como un espejo de ella misma”, agregó la realizadora quien también escribió el guión de la película. 

Cuando se dio la revolución tunecina de 2010 a 2011, suceso que convirtió a Túnez en la primera democracia secular del mundo árabe, Labidi supo que quería hacer una película, pero no desde una mirada obvia o típica. “Cuando se trata de lo arabe, generalmente vemos películas o documentales muy serias basadas en el contexto político o en el terrorismo, yo quería algo más universal. Usé el recurso del psicoanálisis porque supongo que es algo más universal: todos tuvimos o tenemos una mamá y un papá, tenemos problemas y soñamos cosas”. 

El género de comedia también es algo innovador cuando se trata de narrar historias en estos contextos, nos contó la directora, que de manera muy ingeniosa logró una película que hace un paneo inteligente a las peculiaridades culturales de esta ciudad, da una que otra referencia al momento político que se vive, pero sobre todo, crea un personajes como Selma, con una riqueza humana —llena de contradicciones, sueños y contextos complejos— que resulta siendo entrañable. 

“Yo simplemente quería narrar personas que como tú y yo, me permitieran reflexionar de lo qué significa ser una madre, un padre, una adolescente o alguien con problemas de adicción. Es decir, personas comunes. Es curioso que eso no se vea en los personajes árabes en el entretenimiento. Yo quería mostrar que exista o no una revolución o una guerra, todos tenemos que pagar cuentas, ayudar a nuestros hijos a hacer tareas y sobrepasar los problemas que tengamos”. 

Y aunque el contexto político no es el tema principal de este trabajo, Labidi, sí teje con delicadeza detalles estéticos y narrativos que dan cuenta del mismo. “Fue con pequeños detalles, como por ejemplo cuando ella está manejando y en la radio se escucha que los musulmanes están tomando el poder que se puede entender este momento histórico. También hay referencias como el velo que llevan las mujeres que no solo se ve como algo religioso, sino como una tendencia de la moda. Son detalles que dan carne a la historia, y que seguramente la gente que conoce Túnez va a disfrutar y entender más, pero que no se roban la atención y tampoco le dicen a la audiencia qué debería pensar de la situación política”. 

Lo principal, en ese sentido, son esas reflexiones en torno a la complejidad humana alimentadas por unos contextos históricos, que por ejemplo hoy nos permiten a las mujeres preguntarnos por cómo queremos realmente llevar o no nuestras vidas. Hay escenas en las que le preguntan a Selma constantemente por qué no tiene esposo o por qué no planea casarse y ella responde que simplemente esa no es su prioridad o no le da mucha importancia, a pesar de que tiene una tensión amorosa con un policía tunecino. “A ella no le gusta usar maquillaje, no es muy sonriente, como generalmente son las mujeres en la comedia. No está en un “modo seducción”. Por eso aunque no se reconozca como feminista, sus acciones sí podrían llamarse feministas. Ella estructura su vida no en torno a una historia romántica ni a un hombre, sino en torno a sus deseos. Por eso siempre fui clara en que no quería un final romántico feliz, sino más sobre ella”. 

Este largometraje ya se ha presentado en 30 países, logrando una aceptación de la crítica internacional de 90%, según Rotten Tomatoes. Además de sus estrenos en la Mostra di Venezia y en el TIFF, se ha presentado en importantes festivales de Reino Unido, Corea del Sur, Italia, Alemania, Australia, Israel y Estados Unidos, entre otros. A nuestro país llega a las salas de Cine Colombia este jueves 23 de septiembre. 

Esperemos la disfruten, aquí su trailer: 

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