'El padre, El Hijo, El Espíritu Santo' una película animada sobre la violencia en Colombia

En 'Nuevos Planos' de Cinema Radiónica, presentamos el primer largometraje del director caleño Juan Manuel Acuña.

“La animación tiene que empezar a encontrar su lugar, tratando de zafarse un poco de esa casilla en la que la han metido, que es la cosa de los niños y la del perrito y el gatico. Si logramos zafarnos de eso creo que va a ser saludable para todos y para el producto final.” 

Juan Manuel Acuña es el caleño detrás de El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo (2019), una película animada que entre el drama, la ficción y el documental recrea una saga familiar con 40 años de historia mediada por la relación entre un padre y un hijo con sacerdotes católicos. La historia se ve atravesada por tres violencias: la violencia política, la violencia revolucionaria y la violencia narcotraficante. 

Estrenada y proyectada por primera y única vez -a la fecha- en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cali, El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo (2019) es un proyecto 100 % académico, ya que, según cuenta su director, "Desde su financiación, sus objetivos y su forma de producción siempre ha estado ligado a la academia y sus fines siempre fueron lograr resultados de proyecto de investigación más que resultados tradicionalmente cinematográficos."

El impacto social que busca tener este proyecto hecho película es darle vida a unas memorias colectivas de los conflictos armados en nuestro país, memorias que se vienen perdiendo y que deben ser rescatadas del olvido. Y su impacto académicos y profesional es desde el punto de vista cinematográfico y de producción. 

Juan Manuel Acuña, quien siempre ha tenido una forma de abordar la animación desde el cine de imagen real, y que en el pasado dirigió los cortometrajes 'El último golpe del caballero’ y ‘Los Ciclos’ realizados por él solo en el computador, cree que el aporte de su primer largometraje puede estar en mostrar que son posibles formas estéticas desligadas al presupuesto y alejadas de los típicos temas con los que el gran público asocia la animación.

Si bien Juan Manuela trabajó fantasía y ciencia ficción en sus primeros cortometrajes, su interés por acercarse en un primer largo a la animación documental viene del ese que él llama "boom" del cine colombiano en taquillas comerciales que aún así tuvo quejas por parte del público por su foco en temas sobre la violencia y el narcotráfico tratados desde la tragedia. Su hipótesis, era poder tratar el tema desde la animación, pero desde otro punto de vista, por ello trabaja las tres violencias que aborda en su película como un western y no lo hace desde hechos recientes sino que indaga en la historia, en los orígenes de la violencia en Colombia. 

El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo (2019) tiene entonces su origen en una investigación sobre la violencia en nuestro país, el paso siguiente fue hallar en todo el material obtenido un punto en común que permitiera unir los grandes bloques temáticos y centrar el interés en un eje que los llevara a transitar más de 40 años de historia, están ahí entonces la participación de la Iglesia Católica y la saga familiar: tres sacerdotes que representan tres vertientes de la iglesia y su participación en las dinámicas sociales marcadas por la violencia. 

Pero no todo lo que quedó del proceso de escritura permaneció, las técnicas de producción de la película exigían modificaciones en el camino, y por ello el resultado final es bien distinto a lo que se tenía en la parte inicial del proyecto. El lapso que Juan Manuel había decidido trabajar en su historia siempre fue amplio, algunas versiones del guión tenían más del pasado que del presente, y en otras también abarcaba la violencia paramilitar post 80, pero buscando estructurar todo se redujo. El proceso de producción también permitía darle continuidad a la investigación, así fueron aparecieron los recortes de periódicos, los titulares, y también la ficción, dándole otra lectura a la historia. 

Además de la investigación y las técnicas de producción y realización, hay otro aspecto que ratifica el carácter académico de este proyecto, y es la participación de los estudiantes, Juan Manuel Acuña es docente y estudiante, y su película hace parte de una u otra forma de sus tesis de doctorado, pero también involucró en su realización a sus estudiantes: "Fue interesante porque teníamos que estar constantemente formado a los estudiantes para que pudieran participar del proyecto, pero en algunos casos, ellos también hacían sus trabajos de grado al respecto y esos trabajos de grado alimentaban muchas inquietudes de orden formal, narrativo o productivo de la película. Fue una película que estuvo muy acompañada de reflexión, no solo temática sino técnica y narrativa".

Si bien, tematica y cinematográficamente, podríamos ubicar a El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo (2019) junto antecedentes como Pequeñas voces (2011) de Jairo Eduardo Carrillo y Óscar Andrade, y Sabogal (2015), thriller judicial de 13 capítulos hecho serie de televisión que al igual que la película de Acuña usa la captura de movimiento y varias técnicas de animación mezcladas con archivo, es su componente y carácter académico lo que hace a esta película una producción única en Colombia, en la que además de los recursos narrativos empleados y las técnicas exploradas en cuanto animación, destaca el trabajo con actores profesionales y no, y la banda sonora de Alejandro Ramírez grabada con la Orquesta Filarmónica de Praga.

Vean a continuación en Nuevos Planos de Cinema Radiónica, a Juan Manuel Acuña presentando su primer larga duración: El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo (2019).

 

 

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