“El Creyente”: una película sobre drogadicción, transformación personal y fe

Conversamos con el director francés Cédric Kahn sobre este trabajo que narra la historia de un adolescente drogadicto y su recuperación.

Entrevista por: Diego Bolaños
Texto por: María Claudia Dávila 

Con los Alpes franceses de fondo, en medio de carreteras llenas de polvo y un viento seco que mueve de lado a lado los opacos árboles ya desnudos de hojas, se siente el frío que tiene Tomás. Es un frío físico, pero sobre todo, espiritual. No habla mucho, su mirada está perdida. Se ve afligido. Acaba de llegar a una pequeña comunidad de jóvenes que han ido encontrando en el dios católico, en el silencio y la vida en comunidad, varias respuestas a sus adicciones, aun cuando eso implica enfrentarse con la incomodidad de ver de frente su propia oscuridad. 

Ganador al Premio a Mejor Actor en el Festival de Cine de Berlín, en su versión número 68, el protagonista de esta película es interpretado por Anthony Bajon, quien logra encarnar una batalla interna profunda que viven muchos adictos, donde la fe es crucial en el proceso. Con un ritmo lento, muchos silencios y una hermosa fotografía, el espectador se sumerge en una tensión permanente entre lo que significa perder el sentido de la vida y a la vez, intentar con toda la fuerza, recuperarlo. 

Esta película será estrenada este jueves 25 de noviembre en las salas de Cine Colombia. Y a propósito de su lanzamiento, quisimos entrevistar a su director, Cédric Kahn, quien también ha dirigido largometrajes como L’Ennuie (1998), Roberto Succo (2001), Feux rouges (2004), Vie sauvage (2011) y La prière (2018).

De acuerdo a Kahn, la inspiración para hacer esta historia vino después del encuentro con un joven que vivió esta experiencia y que se encontró en una comunidad donde lo cuidaron con la religión y la oración. “La primera vez que lo conocí, encontré muchos temas difíciles y probé una primera versión del guión. Abandoné el proyecto y después con el guionista pensamos en una historia muy simple: un niño que al principio de la película está muy cerca de la muerte y al final recupera el gusto por la vida. Así construimos la historia”. 

Y a pesar de que la fe en Dios es un elemento importante en la película, también está la vida en comunidad, el trabajo y el amor, dice. Por eso, más que mostrar la fe en la religión católica como única respuesta, a Kahn le interesó mostrar cómo la espiritualidad en sus diferentes caminos puede ser útil para sortear las dificultades y salir adelante. 

Precisamente el personaje de Thomas, que se enfrenta con un pasado difícil, muchas dudas y carencias, fue creado porque su historia representa la de muchos otros. “Es un drogadicto entre los demás, pero es la historia de todos. Los relatos de adicción a las drogas son muy similares. A menudo, hay un trauma en la infancia. Tomas se da cuenta de que todavía está sufriendo y que no ha encontrado la solución a su problema y debe deconstruirse, por eso, la parte del testimonio es tan importante. A los drogadictos les suele costar contar su historia”. 

De esta forma, para crear una atmósfera en donde la audiencia pueda sentir el universo íntimo de Tomas, Kahn se valió de elementos estéticos que reforzaran esa sensación de autoindagación, solemnidad. “Para que se pueda sentir la oración, tienes que escuchar las canciones que ellos cantan, el silencio. La espiritualidad aquí llega en los momentos donde hay silencio. Mucho también tuvo que ver con darle un lugar importante a la naturaleza desde la fotografía”.

Y añade, como mostrando ese núcleo de la película en donde las búsquedas humanas son tan complejas y no tienen una única respuesta, que Tomas se enfrenta a una encrucijada que de ambos modos representa creer en algo que va más allá de él. “Él dudará si creer en el amor de Dios o el amor por una mujer. De hecho, simplemente será su elección, tendrá que tomar una decisión”. 

Aquí pueden ver el trailer de la película: 

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