Cruella: El modesto renacer de un ícono

En esta precuela, Disney introduce a una de las villanas más importantes del cine con una live action que justifica su existencia

En los últimos años Disney ha emprendido un reciclaje forzado de muchas de sus franquicias con la excusa de contar con la tecnología suficiente para volverlo todo live action. Este ejercicio nos ha dejado películas cuestionables como El Rey León (2019), éxitos intrascendentes como La Bella y La Bestia (2017) y oportunidades perdidas para reevaluar clásicos como Aladín (2019). El caso de Cruella (2021) no es ninguno de los anteriores.

Dirigida por Craig Gillespie, a quién recordamos por trabajos destacados como Yo Tonya (2017), y escrita por una interesante dupla compuesta por el guionista detrás de The Favorite (2018), Tony Macnamara y Dana Fox, Cruella es probablemente el mejor acierto de Disney dentro de toda esta camada de películas hechas principalmente para engrosar su oferta de contenido para su plataforma de streaming. El resultado es una película atrevida para los estándares de la compañía, que aprovecha muy bien dos recursos que ha gastado bastante, las precuelas y el revisionismo de la ficción.

El objetivo está claro, y es darle un nuevo aire a una de las villanas más importantes de la historia del cine ya que Cruella de Vil tiene una aparición regular en las listas de los mejores villanos del cine de todos los tiempos. Por ejemplo, en la lista del American Film Institute, encabezada por Hannibal Lecter, Cruella es uno de los pocos personajes animados que aparece, además de ser la única mujer en aparecer en la lista de Forbes de ricos ficticios, con una fortuna estimada de 875 millones de dólares.

En Cruella vemos un reparto liderado por dos de las más carismáticas actrices de su generación. Una Emma Stone dispuesta a crear un personaje memorable y una Emma Thompson que siempre se encarga de aportar lo necesario para destacar sin eclipsar. Esto crea una dinámica que, aunque predecible, es especial y funciona muy bien. Esto era algo muy importante teniendo en cuenta el precedente sentado por Glenn Close, quien interpretó a la icónica villana en 101 Dálmatas ¡Más vivos que nunca! en 1996  y 102 Dálmatas en 2002.

Con esta película se nota que los productores han entendido muy bien la fórmula de un villano memorable, un personaje al que hay que darle profundidad y tiempo, por lo menos lo suficiente para justificarse. Esto claramente es algo que Disney aprendió muy bien en Avengers Infinity War y que le permitió a Thanos posicionarse en la cultura pop después de décadas sin villanos importantes. Esta película enaltece y llena de color al personaje creado por la escritora y dramaturga Dodie Smith, autora de la novela The Hundred and One Dalmatians (1956), libro donde nace el personaje.

A esto se le suma un diseño de vestuario, fotografía y producción impecables, que aprovecha sin contemplaciones el tema de la alta costura para presentarnos piezas espectaculares y momentos muy entretenidos que además cuentan con una de las bandas sonoras más completas del rock de los 70, brindando una atmósfera más que perfecta para convertir a Cruella en un personaje relevante e importante. Uno que hasta ahora está empezando su viaje.

Bienvenida Cruella.

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