Baba Yaga: del folclore eslavo al cine de terror

Uno de los relatos más famosos de la mitología de estos pueblos llega a la pantalla grande. Todo gracias a la visión del séptimo arte ruso.

Este 19 de agosto se estrena en las salas de cine de nuestro país la cinta Baba Yaga: El Regreso del Demonio, una producción dirigida por Svyatoslav Podgayevsky, quien se recuerda por otras obras de fantasía y horror como La Novia (2017) y La Sirena (2018). Si bien esta cuenta con más de un año desde su estreno original en su país de origen, por fin llega a territorio latinoamericano con el ánimo de poder ver otras historias más allá de los referentes conocidos.

 

 

El mito y el argumento

Es pertinente decir que gracias a otras películas en años recientes, el nombre de Baba Yaga se ha vuelto algo reconocido, a pesar de que sea algo autóctono de naciones como Bulgaria, Croacia, Polonia, Eslovaquia, Serbia o Ucrania. Cintas de la talla de John Wick o Ant-Man And The Wasp han hecho mención a este personaje, donde palabras más o palabras menos, viene siendo el equivalente al “coco” de los pueblos eslavos.

La leyenda originalmente habla sobre una bruja de los bosques, quien con una apariencia de anciana, nariz azul y dientes de acero, deambula por estos terrenos con una pata de hueso, y en ires y venires oscila en el mundo de los vivos y los muertos. Si bien a veces se presenta como un personaje benévolo, su comportamiento resulta ser ambiguo debido a que le gusta comer niños, razón por la que ha funcionado como una advertencia fantástica de los padres para que sus hijos se porten bien.      

“Baba: Abuela o mujer mayor y Yaga: Bruja, horror o escalofrío. Ninfa o anciana malvada del bosque”. El argumento de la película si bien parte de dicha premisa, traslada la acción a la época contemporánea en el distrito de Mozhaysky en Moscú. Allí se desarrolla la historia de un niño llamado Egor, quien fuera de sufrir la pérdida de su madre que constantemente se le presenta en sueños y pesadillas, debe afrontar el nuevo matrimonio de su padre, la convivencia con su madrastra y la llegada de su nueva hermana recién nacida.

Adicionalmente, se ve obligado a llegar a dicho distrito como el chico nuevo de la escuela, soportando el bullying y otras complejidades que traen consigo tales cambios. Allí es donde de manera misteriosa una niñera es contratada en su casa para cuidar de él y su hermana, lo que acarrea no solamente la desaparición de esta pequeña, sino también la de otros niños del vecindario que conectan con un silencioso bosque aledaño.

 

 

Buenas ideas, pero no tan buenos manejos

Tomar estas historias desde el folclore no es algo nuevo dentro de la producción cinematográfica del terror a nivel mundial. Previamente han existido otras películas así con resultados satisfactorios. El trabajo de Svyatoslav Podgayevsky ha sido referenciado principalmente en territorio europeo, aunque se queda corto frente a la factura de otros directores con propósitos similares. Simplemente por mencionar algunos, está Robert Eggers quien con sus proyectos La Bruja (2015) y El Faro (2019) aborda relatos del folclore como las brujas y las sirenas de Nueva Inglaterra.

Es evidente además que de un tiempo para acá producciones de la talla de Stranger Things reavivaron el interés por ubicar niños como protagonistas en historias de ciencia ficción, fantasía y terror. No por nada existen ejemplos europeos cercanos, como Dark y The Rain. Sin embargo, aunque las actuaciones cumplen por parte de las jóvenes figuras de su reparto, la relación a veces superficial de estos niños desencanta frente a la idea inicial de la historia.  

Otro factor que le quita potencia a esta premisa, es que se pierde mucho el valor folclórico del mito al no ser equilibrado adecuadamente con el contexto contemporáneo. A eso se le suma el hecho de que sus valores visuales en efectos especiales la hacen ver como una película producida con CGI de hace 20 años, sin mencionar que por momentos los acontecimientos se vuelven difusos al pretender adicionar demasiados elementos a la historia.

En conclusión, el cine ruso en lo que llevamos de este siglo ha dejado cintas de este estilo con resultados interesantes, una reciente propuesta de terror es Sputnik (2020) que se encuentra actualmente a través de la plataforma digital, Netflix. Sin embargo, los resultados con producciones de este tipo a veces no llegan a ser lo esperado, tal como ocurrió con cintas del nivel de Guardians (2017) que prometió fallidamente ser la gran cinta rusa de superhéroes. 

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