[Reseña] Cenizas: el nuevo disco del artista chileno Nicolás Jaar

"Cenizas" es un disco que se pasa rápido, que dan ganas de repetir. Ojalá en un futuro no tan lejano podamos verlo en vivo.

Hace casi un mes el productor y músico Nicolás Jaar volvió a publicar un álbum bajo su nombre propio, y tuve que tomarme un tiempo prudente para poder escribir las sensaciones que tuve al escucharlo una, dos y hasta tres veces, sin parar. 

Pero antes de ir a este bello momento musical de Nicolás, volvamos al pasado. Desde 2016  cuando presentó Sirens, segundo álbum en su carrera como Jaar (porque ya ha lanzado dos discos con su proyecto musical paralelo A.L.L. - Aganist All Logic), no teníamos noticias o canciones firmadas bajo su nombre de pila, nombre por el cual lo conocimos hace ya más de una década. 

Cenizas (2020) es un viaje musical oscuro, experimental y dramático pero hermoso. Son 13 canciones y casi 54 minutos del lado visceral de Nicolás Jaar, lejos de las pistas de baile, del  encuentro entre latitudes latinas y la experimentación sonora que ya le conocimos en otros trabajos.

La ruta comienza con con "Vanish", que a manera de intro dibuja muy bien la aventura musical que nos propone Jaar si se escucha el disco en orden. Es una pieza sonora muy experimental, lenta, tranquila y casi cinematográfica, que arrulla con una frase muy simple: “Say you’re comming back- Di que vas a volver”

Luego llega el segundo corte titulado "Mensyd", un tema instrumental que puede sonar como un viejo conocido, ese sonido experimental, casi que de música concreta que Nicolás Jaar presentó en su disco debut: Space is Only Noise (2011).

El tercer corte del disco es "Cenizas" y el español vuelve a la discografía de Jaar, quien también ha cantado en inglés y francés. Hay que recordar que nació en Chile, vivió en Francia y ahora está radicado en Nueva York. “En las cenizas vamos a armar, no saber nada es mejor. Ya no cabe nada, pero estamos juntos sin noticias del otro mundo. Y cada día nuestro mundo se achica o se derrumba” dice la letra de la canción que contrasta muy bien un piano dulce con sonidos llenos de efectos sonoros que dan la sensación de estar inmersos en la profundidad de un espacio lleno de eco.

"Agosto" es el cuarto tema y definitivamente es uno de mis favoritos, la mezcla de violines y el violonchelo, acompañados de un piano sutil enmarcan una canción que también se acerca a la música clásica, que siempre ha estado presente en la carrera artística de Jaar.

Las cuerdas siguen estando presentes en este disco, y en "Gocce", el arpa es el instrumento principal de la pieza sonora que también se compaña de un piano que, tocando notas muy altas va replicando y mutando las sonoridades. 

Hasta este momento el disco es como la banda sonora que acompaña una película en blanco y negro, silente, variable, amorosa, tranquila y por momentos caótica. 

El recorrido sonoro sigue y vuelve la voz de Nicolás a ser protagonista en "Mud", sexta canción y mitad del disco. “Old man I Can’t see, You’re in the way. I can’t see me - Anciano no puedo ver. Estás en el camino. No puedo verme" Es una de las frases que se escucha en este tema que parece haber sido inspirado en los westerns, ese género cinematográfico tan popular en los años 70.

Sin decir que el disco tiene una “formula” el orden del mismo parece pensado con un propósito. Hay canciones instrumentales que por momentos parecieran entrelazarse las unas con las otras, pero también hay instantes en el que la “película” cambia y más allá de que aparezcan voces, estrofas y hasta coros, uno siente que el universo planteado al inicio de Cenizas se va transformando en cada segundo. Y esto pasa con frecuencia en los tres minutos y un poquito más de "Sunder", donde el viaje inicia como queriendo no interrumpir el ambiente, pero cuando uno menos piensa, está en la mitad de centenares de elementos sonoros que acompañados por la voz de Jaar. Son seis versos que finalizan con la frase que da inicio al recorrido.  

Hasta este momento el disco tiene una ruta llena de altibajos rítmicos e instrumentales. Y el tiempo se pasa volando, cuando uno menos piensa ya casi se acaba el disco. "Hello Chain" es el siguiente track y las voces vuelven a estar presentes, pero no como protagonistas sino que son como un fondo, casi hasta el punto de confundirse con ambientes, atmosferas y efectos que van dando vueltas durante toda la composición. 

En "Rubble", tema número 11, la experimentación sonora vuelve a apoderarse de Cenizas. A veces se puede percibir un instrumento de viento que bien podría ser un saxofón o una trompeta, o los dos, vaya uno a saber con tanto filtro... y la forma en la que Nicolás Jaar produce/compone, muy compleja.  

La calma vuelve al disco con "Garden", una pieza que inicia con un bello piano, que repite una frase a manera de loop a la que luego se van uniendo un sinfín de capas sonoras para complementarse en un lenguaje cíclico. En definitiva, otra gran pieza instrumental que al igual que "Xerox", va preparando el terreno para un cierre apoteósico y con tal vez una de las grandes canciones que ha escrito Jaar en los últimos años. Sí, el disco cierra con broche de oro, Cenizas acaba con "Faith Made of Silk", que en el fondo puede llegar a ser el corte más “pop” del disco. En esta canción Jaar se aleja de esos elementos experimentales tan sublimes que caracterizan el disco y nos propone una canción más electrónica, bailable,  también más entendible.

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