Foto por Daniela Matejschek

Tiger Lillies y su disco 'Covid-19'

La agrupación inglesa responde con su acostumbrada irreverencia a la coyuntura actual.

Era de esperarse que los Tiger Lillies dieran respuesta con su sonido circense, de elementos gitanos y actitud punk, a la coyuntura actual. Influenciados por la obra maestra de Bertolt Brecht y Kurt Weill The Threepenny Opera, por el cabaret de Berlín de antes de la guerra, por la canción francesa y las melodías británicas, este trío  viene desde 1989  cantándole a las aberraciones sexuales, la blasfemia, lo oscuro de la vida callejera -aunque con algunos cambios en su alineación-. La incorrección política ha sido su carta de presentación. 

Como nos pasó a todos, con la pandemia del coronavirus, Martyn Jacques, fundador y líder del trío británico de culto, vio interrumpida su vida: “esto salió de la nada y me dejó incapaz de hacer lo que siempre he hecho durante los últimos 30 años: ¡actuar! Lo que me mantuvo vivo materialmente, ocupó mi tiempo y me mantuvo cuerdo. Para mí, el acto de cantar a una audiencia ha sido mi liberación emocional y artística”.  

Con la cuarentena llegó el desespero y con el desespero la creatividad. “Mi única forma de mantenerme relativamente cuerdo ha sido cantar canciones sobre la locura de esto”, explica. Decidió entonces grabar a distancia con Adrian Stout un álbum titulado Covid-19. Este cuenta además con obras de arte exclusivas del artista libanés Eugene Cavill y fue grabado, mezclado y masterizado por Timm Brockmann en RedLightStudio Berlin y el mismo Adrian Stout en Pagrati Studio. 

Con canciones como “Cough”, “Keep Washing Your Hands”, “Off To The Park”, “Corona Was A Beer Once”, “Social Distancing” o “Sanitizer Survivor” -que pueden escuchar a continuación- siguen extendiendo esa la historia incómoda de los Tiger Lillies. 

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