Fotos: Pablo Arturo Pulido

Rock al Parque, día 1: muchos sonidos extremos y poca novedad

84 mil personas escribieron la primera jornada de Rock al Parque en sus 25 años.

El primer día de Rock al Parque es una prueba contundente de la inclinación del festival por los sonidos pesados, y si bien es cierto que desde sus inicios ha tenido una programación muy variada y diversos géneros han sido mezclados, siempre ha existido esa tendencia hacia lo extremo, y fue hasta hace unos 21 años que el festival hizo de su primera jornada el encuento más grande de metaleros del país.

Lo que sucedió, según cuenta Héctor Mora, director de Rock al Parque entre 1998 y 2003, fue que luego del año 98, cuando el festival comenzó a tener algunos cambios -incluso de fecha- porque no estaba muy claro dentro de los planes de ejecución de la administración distrital de ese entonces, que la organización del festival, con Héctor a la cabeza, comenzó a desarrollar una serie de cambios: 

"Evaluamos una cantidad de inconvenientes que surgían para el domingo, segundo día, donde se programaban las propuestas pesadas. La razón fue que la policía estaba copada con operativos de fútbol en el estadio, no contábamos con todo el píe de fuerza, la ciudad no estaba del todo preparada, y el hecho de ver a tantos metaleros, gente vestida de negro reunida, generaba mucha alarma. No se daba abasto con los efectivos así que nos dimos cuenta que realmente no tenía sentido seguir peleando con eso, la policía quería estar pero no podían tener presencia suficiente así que decidimos quitarle presión y pasamos el día de metal para el sábado, y así mismo aprovechamos la oportunidad, y las fotos que los medios de comunicación publicaban de la primera jornada del festival mostraban lleno total, porque los metaleros son un público muy fiel."

Así ocurrió la cosa dos décadas atrás, y aunque luego se hizo de nuevo un cambio en las jornadas, el día uno de Rock al Parque ha sido también en los últimos años un encuentro masivo de metaleros. 84 mil personas fue la cifra oficial de asistentes al Parque Simón Bolívar el 29 de junio de 2019, una vez más el festival se aseguró de poner en evidencia una asistencia masiva al evento desde el principio. Porque como dice Mora, “Los metaleros, llueva, truene o relampaguee, van a estar ahí.”

Tarja (Filandia), Angra (Brasil), Decide (EEUU), Capilla Ardiente (Chile),  Dying Fetus (EEUU), Vaquero Negro (México) y Here Comes The Kraken (México) integraron el cartel internacional del día uno de RAP 2019. 

Y para Andrés Durán, "este Rock al Parque de 25 años realmente no está trayendo cosas muy nuevas, hay grupos que han venido muchas veces (Sodom ha venido 8 veces. Tarja ha venido 2 veces, Decide ha venido 5 veces). Realmente este es un festival en el que no hay novedad en cuanto al metal se refiere. La novedad más importante era Grave y canceló, un sinsabor, triste, era la banda que nunca había visto y esperaba hacerlo acá."

Es claro que este año el festival decidió abrazar su historia e incluir a artistas contundentes de los últimos 25 años que ya han venido muchas veces. Y todo ello tiene que ver con la celebración de su aniversario. De hecho la única banda internacional que viene por primera vez a nivel se sonidos extremos es Toxic Holocaust (EEUU), y no publica álbum desde el 2013. 

"Estamos frente a un festival que revisa el pasado, que abraza la nostalgia, y eso que las modas ya no son manipuladas por los sellos disqueros como en el siglo pasado. Hoy en día todos los géneros musicales están libres, así que la curaduría de Rock al Parque debería fijarse en bandas que nunca hayan venido y que no fueran muy costosas, o lo contrario, una banda increíblemente buena que deje un gran recuerdo, perpetuo." agrega Andrés Durán.

Para celebrar los 25 años, Rock al Parque ofreció una muestra amplia de estilos en cuanto a música pesada y demás, incluyó en su cartel a agrupaciones con una trayectoria de 5 o 6 discos y con carreras que superan la década. Sin embargo, la falta de novedad fue también una de las principales características de la jornada inicial, pero ello, además de estar relacionado a asuntos curatoriales, tiene que ver con nuestro público, y este influye drásticamente en el panorama del metal en nuestro país. 

"El metal en nuestro país, a pesar de tener muchos seguidores, a nivel de grupos y nivel de composición, sobretodo de puesta en escena, está colgado. Hay géneros que se interpretan de manera excelente a nivel latinoamericano, encontramos bandas de thrash metal y de heavy metal muy buenas en Bogotá, Pereira, Medellín, Manizales, Cali; todas de muy buen nivel, pero el diferencial está en las que han logrado cambiar el chip y han entendido que el metal a nivel mundial cambió, y ese cambio exige una dedicación y exploración que a veces no todos ejercen. Hay bandas a las que se les nota que por más que suenen bien, no ensayan todos los días. Agrupaciones internacionales del nivel de Tarja (Finlandia) o el mismo Angra (Brasil), tienen superado hace rato asuntos como la interpretación, como ejercicio. En Colombia hace falta todavía arriesgarse mucho, pero no tanto por los músicos, lo que necesitamos es que el público se arriesgue, debe arriesgarse a disfrutar otras formas de metal que le darían más confianza a las bandas para probar otras cosas."

Las bandas nacionales de la jornada ininicial de Rock al Parque 2019 fueron Buitres (Invitada Crea), Power Inside (Distrital), Kariwa (Distrital), Tenebrarun (Medellín), Info (Distrital), Lucifera (Pasto), High Rate Extinction (Distrital), Internal Suffering (Pereira), R.O.R (Crea), Razón de ser (Distrital), El Sagrado (Distrital), Grito (Medellín), Tras las Púas (Distrital) y Under Threat con uno de los shows especiales de la celebración de los 25 años. Y para Andrés Durán es claro que evidencian un mayor aprendizaje: "Hay exposición de nuevos caminos y hay muchas que hasta ahora comienzan a presentarse en el festival, como el caso de Tras las Púas, que hasta ahora lograron tocar y su disco incluso ya pasó de moda", mención que en definitiva propone nuevos análisis. 

"La mayoría de las bandas nacionales de la jornada uno son bandas con trayectorias largas, algunas repiten cartel, y además las hemos visto en más festivales. Las bandas nuevas no están en el festival”, concluye Andrés Durán.

"El festival ha tratado de refrescar y oxigenar los carteles para que no se repitan tantas bandas, sin embargo sí creo que ya con 25 años de trayectoria, habría que pensar que el rock y el festival no corresponden a un fenómeno adolescente, juvenil y de momento, muchos de los músicos están comprometidos de verdad con un desarrollo en las artes y eso los lleva a seguir haciendo música 20 años después, evolucionando y publicando discos, en esa medida sería injusto no permitirles a las bandas mostrar su arte y mostrarle a las nuevas generaciones que la música no es una opción momentánea, sino que es posible hacer una carrera en este tipo de géneros incluso con reconocimientos internacionales y locales importantes."

Héctor Mora hace ese análisis a la luz de las dos décadas y media que lleva el festival andando, y también tiene en cuenta los cambios y las necesidades de las bandas, del público, del medio y de la misma música. Su propuesta es no quedarse cómodo en el formato que ya sabemos funcionó y dejar el temor al cambio: "Hay que ser diversos, hay que dar más tiempo para que las propuestas colombianas logren consolidarse y lleguen lo suficicientemente fuertes a tarima. Hay ideas que son válidas a pesar del paso del tiempo, pero otras lamentablemente piden cambio y no hay nada qué hacer." 

Una de las propuestas de Héctor Mora es que el festival se haga cada dos años, de esa forma, según él, se le permitiría al rock colombiano crecer, madurar y llegar a la tarima con mayores diferenciadores. Una opción que permitiría barajar el cartel, oxigenear a los asistentas y al medio: 

"Una banda nueva está comenzando a competir en Rock al Parque con un año o un año y medio de formada, y si le va bien logra pasar, pero en las eliminatorias ya se notan las falencias y ni hablar de cuando llegar a una tarima de este tamaño. Yo creo que hay que comenzar a trabajar distinto, una banda nueva por lo menos debería tener tres años de trabajo, pero que cada dos años pudiera participar del festival. Hay que darle tiempo para saber qué hizo mal, debe existir esa retroalimentación, y construir así propuestas sólidas y lo suficientemente fuertes para que no veamos al festival más concentrado en artistas internacionales."

En cuanto a ese aire nostálgico que promueve la celebración y los aniversarios en las artes de nuestro país, seguir las fórmulas tampoco debería ser una opción: 

"A veces el reconocimiento en el ámbito de las actividades culturales en nuestro país se centra en la nostalgia por el pasado, eso de 'Recordar es vivir. Todo tiempo pasado fue mejor…' Y sí es cierto que hay cosas muy buenas que merecen ser rescatadas porque son parte de nuestro patrimonio, pero no por eso debemos quedarnos en esas fórmulas. No podemos pensar que lo especial es recordar lo viejo, no puede ser, porque eso evidencia ese mismo miedo por lo nuevo, y es un reto de las artes en general."

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