Clase No Magistral: los héroes de la independencia

¿Con cuál héroe, heroína, antihéroe o villano se identifican más? Acompáñennos a recorrer los héroes de la independencia.

¿Fantasía o realidad? “La literatura empezó siendo fantástica” algo así diría Jorge Luis Borges, el realismo es una invención relativamente reciente, sin embargo aquí no estamos para diferenciar lo uno de lo otro o averiguar cuál es mejor, vamos a viajar a través del tiempo para descubrir los acontecimientos qur tuvieron lugar a comienzos del siglo XIX y que los académicos han cultivado por décadas, pero en esta ocasión vamos a encontrar a los héroes nacionales y villanos extranjeros.

El héroe

Las biografías han sido el insumo de actores, escritores de ficción y productores audiovisuales para difundir adaptaciones denominadas películas biográficas. Gracias a la industria del entretenimiento algunas tienen un gran alcance y el público queda con una idea más clara de la vida de la persona en cuestión, aunque esta haya muerto varios siglos atrás.

Todos sabemos que el actor realiza una interpretación y que la trama no es más que una aproximación más o menos acertada a lo que pudo ocurrir, pero ¿en realidad logramos disociar una cosa de la otra?

En ocasiones no. La construcción narrativa del héroe sigue un modelo antiguo, que nos remite a la vida de los santos o a las proezas de los caballeros. El lenguaje audiovisual tan solo potencia este esquema en el imaginario del público. En el caso colombiano la figura de Simón Bolívar es emblemática, su imagen ha sido ampliamente difundida y ha generado todo tipo de debates durante lo que llevamos de vida republicana.

Durante el siglo XIX se le presentaron ofrendas y se le rindió culto patriótico a su figura, atravesar miles de kilómetros de los Andes a caballo se considera uno de sus superpoderes y, además, se resaltan sus dotes para cortejar a las damas de la época.

Durante los años 80 un actor colombiano llamado Pedro Montoya hizo el papel del Libertador en Bolívar, el hombre de las dificultades, existe el rumor de que se lo tomó tan enserio que enloqueció. De hecho, la película Bolívar, soy yo (2002), protagonizada por Robinson Díaz y musicalizara por Aterciopelados, entre otros,  estaría inspirada en el actor. Lo cierto es que luego de la grabación de la Batalla de Boyacá el párroco de Monguí difundió en todo el pueblo la llegada del General, y los campesinos corrieron con gallinas, frutas y regalos para llamar la atención del héroe. En las calles la fantasía y la realidad fueron una sola y Pedro Montoya nunca se pudo distanciar de la identidad del personaje que había representado.

Arquetipos

Algo en común entre lo fantástico y el relato patriótico es su modelo narrativo. Encontramos un sujeto (personaje principal o prócer) que persigue un fin (la libertad por ejemplo), un destinador o fuerza que lo mueve (sus convicciones, el amor, etc.) junto con un destinatario (el pueblo o los que se benefician con su hazaña).

Por otro lado, también se opone a un villano que hace hasta lo imposible para que este sujeto no consiga su objetivo (en el caso de Bolívar, José Tomás Boves o Pablo Morillo, en el caso de Policarpa Salavarrieta este lugar lo ocupa Juan de Sámano). Desde luego, los héroes tienen siempre ayudantes (como el mago Merlín para el Rey Arturo o el maestro Simón Rodríguez para Bolívar).

Cuando estas figuras literarias se convierten en ejemplos a seguir por su virtud o a evitar por sus vicios se conocen entonces como arquetipos.

Existen arquetipos femeninos cuya función es formar a las mujeres. En el caso de la época virreinal era muy fuerte la imagen de la mujer mariana, es decir, mujeres caracterizadas por el apego a las convenciones sociales que cumplian adecuadamente los deberes propios del hogar y se mantenían dentro del espacio privado conyugal, la función principal del ideal mariano era exaltar la maternidad como rol principal.

Para la época de la independencia surge la heroína. Ideal de mujer que contesta las injusticias y aunque no se separa completamente del horizonte religioso llega incluso al martirio cuando la causa le parece justa.​

La Heroína

El arquetipo de heroína destaca a la mujer por su valor y fortaleza ante causas injustas, que sacrificaban sus deseos personales por el bien de un colectivo construyendo así los perfiles mitificados de mujeres resaltables dentro de la historia de la independencia.  

Estas heroínas demostraron su valor a partir de diferentes dinámicas, por ejemplo está la heroína insurgente, que hace referencia a una mujer que se rebela ante acciones injustas y además anima a las personas a seguir su causa, es precursora de rebeliones mostrando la inconformidad general.

Es el caso de Manuela Beltrán (1724 - 1781) comerciante de la Villa del Socorro quien por causa las tensiones sociales y el atropello hacia los comerciantes de tabaco por medio del adicto del alcabala durante 1781, decidió rebelarse y romper el documento públicamente. Estas acciones contra los impuestos desataron la rebelión de los comuneros.

Dentro del arquetipo de la heroína también se puede encontrar la mártir, aquella mujer que sacrifica su vida por causas nobles, es el caso de Policarpa Salavarrieta (1795-1817) quien a la corta edad de 21 años fue condenada a muerte por apoyar la causa patriota siendo espía. El tono trágico alrededor de la vida y muerte del mártir genera en el resto de la población un espíritu de lucha y se convierte en un modelo a seguir para consolidar la independencia.

¿Antihéroe o villano?

En la narrativa heroica existen dos tipos de personajes además del héroe: el villano y el antihéroe, los cuales carecen de las virtudes otorgadas al héroe. En el caso del villano, este es el que se contrapone a los ideales del héroe, ideales que como se mencionó son causas juntas.

Por lo contrario, la finalidad de villano es dañina e injstua, representa el lado violento y salvaje del hombre, generando dentro los espectadores rechazo ante un enemigo en común. En este caso es el papel de Boves en la interpretación del actor Sebastian Ospina. José Tomás Boves fue un guerrillero realista español quién comandó la llamada "Legión Infernal" en los llanos de Venezuela, se hizo famoso por su crueldad en la lucha contra los patriotas. Ospina también interpretó a José Antonio Galán, figura patriota en las Revueltas Comuneras, pues era común que los actores encarnaran diferentes personajes, héroes o villanos, en las series de ficción histórica.

En el caso del antihéroe es diferente, tiene ciertas similitudes con el héroe, por ejemplo, puede realizar actos heróicos pero su finalidad puede ser personal y egoísta, o puede tener una finalidad justa pero los medios por los cuales llega a ese fin carecen de ética. Este personaje se caracteriza por no poseer mucho carisma, ermitaño, poco atractivo y en algunos casos egoísta.

De la época de la independencia el General Santander (1792-1840) posee algunas de las características del antihéroe, pues se enfrenta a un héroe de su misma condición, es decir, es al principio amigo de Simón Bolívar y luego enemigo del héroe arquetípico.

Sin embargo, no hay que perder de vista que hay fans tanto de Bolívar como de Santander y definir un antihéroe tiene que ver en últimas con preferencias políticas y de cómo nos apropiamos tanto del relato fantástico como del relato con pretensiones históricas.

Pensemos que el General Santander puede llegar a ser considerado como villano pues su ideal federalista se contrapone al ideal de Simón Bolívar, un proyecto continental con un presidente vitalicio. Esta rivalidad se mantiene hasta los últimos días de Bolívar, quién como el Quijote muere sin satisfacer su deseo.

Narración y creación en la serie histórica: 'Bolívar, el hombre de las dificultades'.

La serie Bolívar, el hombre de las dificultades (1981) dirigida por Jorge Alí Triana y perteneciente a Revivamos Nuestra Historia, se consolidó en su tiempo como un elemento cultural clave para la construcción de memoria histórica en el país. Lo consiguió a partir de una línea narrativa audiovisual en específico.

Si bien la serie tenía como objetivo transversal relatar una historia fehaciente acorde con los hechos históricos que marcaron la historia de Simón Bolívar y la independencia, también tuvo que recurrir a una narrativa ficcional que, necesariamente, deformara los hechos en favor de la imagen que se quería mostrar sobre el Libertador, es decir, la de héroe nacional.

Las formas de conseguir esa imagen fueron diversas, a partir de las técnicas de producción, el vestuario, los recursos de lenguaje, la puesta en escena, en definitiva, la representación de la historia que se quería contar. De esta manera, se planteó la historia del héroe, Simón Bolívar, de una manera mitificada, divinizada, y exponiéndolo en todas sus facetas: amorosa, intelectual, política, militar y humana.

La narración, así como la comunicación, en Bolívar, el hombre de las dificultades se construye a partir del conflicto dramático: el Libertador debe superar una serie de obstáculos que le presentan sus enemigos (villanos como Pablo Morillo, José Tomás Boves, Domingo de Monteverde o circunstancias adversas como su caída en Puerto Cabello) para conseguir su objetivo. El drama consigue generar sensaciones de impacto en el espectador como emoción, suspenso, acción, esperanza, desesperanza, etc., a partir de la constante repetición de patrones narrativos que culminan con un final feliz o esperanzador.

En el marco de esta estructura dramática protagonizada por Bolívar, él representa una serie de arquetipos morales universales, fundamentalmente el bien y la libertad moral, defendiéndolos con su vida ante el mal, plasmado en la codicia, la traición, la esclavitud, la crueldad y la frivolidad; condiciones presentadas, además, como enemigas y contrarias a la libre nación que quiere construir el Libertador.

La serie fue exitosa por el poderoso efecto emocional que generó en los televidentes, a tal nivel, que algunos espectadores difuminaron entre realidad y ficción. En tal medida existió esto ení Bolvar, que el actor que lo representó, Pedro Montoya, era tratado por algunas personas en el país como si se tratase del mismísimo Libertador, lo invitaban a eventos para que los presentara vestido como el prócer, o, incluso, acudían a él para que solucionara problemas locales en pueblos o veredas.

¿Con cuál héroe, heroína, antihéroe o villano se identifican más?, ¿Consideran necesario seguir construyendo héroes y mártires de la patria?, ¿Encuentra coincidencias entre personajes fantásticos y gente de la vida real?

*Este artículo fue escrito originalmente por: Eduardo Pinzón, Sofía Romero y Felipe Núñez

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