Bogotá, Bogotá, Bogotá

En Tardes Radiónica hicimos un cadáver exquisito para celebrar el cumpleaños 482 de Bogotá.

Bogotá es la inspiración de cientos de canciones, de paisajes fríos, de cerros elevados y gente trabajadora. Bogotá es una hermosa historia que nos incluye a todos, que nos brinda posibilidades y nos acerca a ese latir constante de ser colombianos.

Hoy celebramos los 482 años de la fundación de una ciudad que nos alienta a aplaudirle, cantarle, llorarle y suplicarle que no cambie y siga así de bella, utópica, como se nos presenta cuando amanece y cuando sin permiso se esconde entre la niebla.

Hoy en Tardes Radiónica, decidimos escribirle una carta colaborativa de amor y cariño a nuestra gran ciudad colombiana. Una suerte de cadáver exquisito que se construyó al aire, en medio de un programa de radio que se transformó en un espacio cariñoso de homenajes sencillos. Este fue el hermoso resultado para celebrar con música, poesía y palabras sinceras, el cumpleaños de nuestra adorada Bogotá.

 

Bogotá es una promesa (Carta colaborativa)

A pesar del frío...

Gracias Bogotá por estos años en los que me has permitido vivir al máximo y cumplir mis sueños musicales, profesionales y personales. 

Gracias Bogotá por abrirme las puertas a la música, a la vida y al amor. Te quiero y extraño.

Gracias Bogotá, una enorme gratitud por haberme permitido nacer en ti y por dejarme soñar siempre con tus calles.

Gracias Bogotá, ciudad llena de La Pestilencia, donde el rock se manifestó una tarde soleada en el Olaya y con pocos asistentes. Que buenos momentos me diste Bogotá.

Bogotá, hay mucho por resolver, pero debo agradecer tu diversidad, la posibilidad que le brindas a tus habitantes de abrir su mente y ver más allá de lo evidente.

Es necesaria, una historia en particular: Mis padres se asentaron en este mágico lugar que les abrió sus puertas y los llenó de oportunidades, soy hija de un caldense y una antioqueña, nacida en Bogotá, me dicen rola, soy bogotana orgullosa de mis raíces.

Y entre más historias, más palabras.

Ruidosa y fría, caótica y hermosa, ciudad que presume de su lluvia al lado de su sol. Ciudad de amores y odios, pero de más cariño y honor.

Y de nuevo, a pesar del frío, ¡Gracias Bogotá!

 

Te queremos.

 

 

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