15 propuestas para salvar el mundo

¿Qué puede salvar el mundo? Aquí están inscritas 15 reflexiones de 15 colombianos de diversos oficios, profesiones y orígenes.

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos.” Proclamó Antonio Gramsci. Pero el viejo mundo parece que ya es historia, y los monstruos que no queremos ver crecer se convierten de a poco en mastodontes; el nuevo mundo cada día parece ser más certero y la probabilidad de voltear el rumbo de las cuestiones urgentes se convierte en improbabilidad.

¿Quién podría apagar la luz de la luna? ¿Qué o quién carajos acabará las guerras? ¿Cómo capturar a los héroes de la desdicha? ¿Cuando este viejo animal muera a quién daremos coronas y pésames? ¿A quién aplaudiremos? ¿Dónde enterraremos el oro del animal que yace extinto? ¿es posible un mundo mejor, o mejor, un mundo distinto?

Hace dos siglos no se podían resolver problemas para los cuales ahora tenemos remedio. La cuestión es saber si los medios de los que disponemos están siendo utilizados para responder a los problemas de ahora, de hoy, de nuestro tiempo, del tiempo venidero.

¿Qué puede salvar el mundo dentro de los próximos 15 años? Aquí están inscritas 15 reflexiones de 15 colombianos de los más diversos oficios, profesiones y orígenes. Esta multiplicidad de textos urgentes que seguramente se leerán como gritos al oído; son una invitación a que el axioma “Todo se mueve, nada permanece” sea de una vez por todas un movilizador para abandonar los bucles de la historia hacia la conquista de lo imposible, de las causas urgentes, de lo que no da espera, porque soñar es quizá la única forma de despertar.

 

Juan Sebastián Mesa
(Cineasta)

La mala distribución de las riquezas y la violencia de una economía extractivista no son una novedad, pero la democratización de la imagen las ha hecho tan evidentes como nunca antes. La indiferencia frente al otro en medio de un mundo cada vez más conectado en lo digital y menos conectado con la idea de comunidad y de otredad es sin duda uno de los retos más grandes que enfrentamos.

Si queremos salvar el mundo creo que es momento de empezar a cuestionarnos y a asumir las riendas de nuestras decisiones. Resignificar las imágenes e intentar hacer algo por cambiarlas. Entender que todo lo que hagamos y dejemos de hacer tiene un impacto en el otro y en nuestro entorno. Que por acción y por omisión estamos generando cambios muchas veces irreversibles. Creo que es momento de alejarse de la idea antropocentrista que ve al hombre como un individuo solitario en la cima de una pirámide olvidando que somos una especie comunitaria que hace parte de un ecosistema y que de su equilibrio depende que podamos sobrevivir como especie.

 

Soy Emilia
(Música)  

Creo que lo que puede salvar el mundo en 15 años es que creemos más conciencia alrededor de la naturaleza, debemos ser más conscientes sobre nuestro consumo, también sobre el cómo desechamos las cosas. Creo que esto podría salvar el mundo, yo lo aplico en mi vida, intento separar todo, utilizar la menor cantidad de plásticos posibles, busco ser lo más ecológica que pueda, camino un montón, podemos evitar los carros utilizando bicicletas, poniendo nuestro granito de arena podremos salvar el mundo y asimismo los niños y las nuevas generaciones podrán disfrutar más o lo mismo que nosotros hemos podido vivir hasta este momento.

 

Simón Londoño Sierra
(Diseñador y director de arte)

En estos tiempos de pandemia, encierro, reflexión y autoconocimiento, leí un par de textos del “recién reconocido” filósofo surcoreano Byun Chul-Han. En ellos el autor indagaba por la relación que existe entre los rituales o lo ritual y la idea de comunidad afirmando que, los canales virtuales nos distancian cada vez más del proceso de ritualización, es decir, de aquel que permite la creación y el compartir de significados comunes. Este distanciamiento logra sumergirnos en el yo, donde somos nosotros mismos los jueces de nuestros pensamientos, nuestra imagen y de nuestra identidad, no la comunidad. Es además, una ilusión de ego que creamos de nosotros y para nosotros, aquella que asume que unos cuantos followers representan un otro que hace las veces de receptor de aquello que somos: la pantalla se hace espejo.

Lo anterior, básicamente concluye en la difuminación de lo común, de la comunidad, de los símbolos que compartimos dando lugar entonces a una comunicación translúcida, de la que se escapa la luz del lenguaje para fundirse con ese yo autogenerado y autorregulado. 

Así, la no comunión, la individualización del lenguaje, y la ausencia de rituales que permitan la creación de lenguajes que pongan en común los símbolos, permiten situarnos en un tentativo escenario de barbarie. Pienso que lo contrario a esa barbarie es la civilización, el entendimiento desde el lenguaje que permite entretejer con otros los sentidos comunes. Lo contrario a la guerra no es la paz, es el arte, ya que la una destruye mientras el otro crea.

Si en 15 años este mundo tuviera salvación, creo que estaría trazada por un proceso de abandono de la barbarie y la hostilidad, y una cercanía cada vez mayor a la función del lenguaje: poner en común. Entendernos a través de imágenes, textos, o ideas verbales, permite la recreación de los espacios compartidos, la restitución de símbolos compartidos, el constante flujo de la palabra. Una recuperación de los rituales.

           

Cristina Rodríguez
(Periodista, docente universitaria y orgullosa mujer trans)

Nos encontramos en un mundo inmerso de fake news donde la apatía ha reinado por años. Sé que de cierta manera, dado el contexto en el que estamos, viendo el mundo a través de la virtualidad, viendo un montón de horrores, de masacres, de situaciones que afectan negativamente a numerosas personas, donde el caos político tanto nacional como internacional no ayuda, todo es más complejo; pero es importantísimo tener presente que lo que nos puede salvar es que nos desarmemos tanto en el debate virtual como en la vida real, y que así podamos empatizar realmente con el otre, con la persona que tenemos al lado. Escuchar, ver al otre, conocer su perspectiva de vida, es muy importante escucharnos, esto tiene que ver mucho con la dinámica polarizadora de las redes en la que pareciere que todo es o blanco y negro, y la vida es mucho más que eso, la vida es una escala de grises, es un círculo cromático con muchas posibilidades.

Por ejemplo, en mi experiencia como mujer trans, lo que he podido ver es que a pesar de pertenecer a un grupo minoritario, siempre he tenido el apoyo de mis hermanas, de mis hermanos trans, de mis madres trans, de mi familia biológica, y de esa red de apoyo que se ha fortalecido con los años, que ha transitado de un lugar a otro, con la que hemos crecido juntes, que me ha permitido ser quien soy hoy. Es un momento caótico, pero recordemos que es un llamado al respeto, a la empatía, es un llamado a pensar en el otre. 

 

Diego Fernando Montoya
(Director artístico)

Es probablemente imposible salvar el mundo en los próximos quince años. Quizá ya ha perecido en muchos sentidos. Me pregunto entonces, como paliativo, ¿qué debería salvarse?, ¿cómo, al menos, hacer más digna la agonía? Y pienso en los rituales. Y pienso en un ritual que es el que más me interesa: el teatro.

Esa isla temporal, frágil y efímera que condensa la experiencia humana transformando lo prosaico en extraordinario, permite un sentido de la existencia creando relaciones en donde la contemporaneidad apenas propone conexiones. Nos permite subvertir los valores de la estructura productiva contemporánea, para que la mismidad no nos agobie, para romper con el tránsito estandarizado y oponer a él una estructura extracotidiana.

De otra manera caeríamos en la trampa de estar siempre en un flujo sin matices, sin distancia entre la vida productiva y el ocio, entre lo social y lo privado, achatándolo todo, haciéndolo romo, inocuo, para que no sea más que una derivación de nuestra función productiva, para estar siempre “conectados” en un estado ansioso de consumo en el que ni vemos ni oímos, absortos en un devenir sin fin. Un flujo sin acontecimientos o, peor todavía, con una apariencia engañosa de acontecimiento, movilizados por una realidad construida a la medida de oscuros intereses, aterrados con falsas noticias, motivados por pasiones de utilería.

Pero no pienso en ese remedo, justificado por la urgencia, al que llaman teatro virtual. Frente a la pantalla, cada espectador, en su cápsula, se asiste a sí mismo, ni ve ni es visto. Allí se gesta una nueva forma de anonimato en la que la intensidad es solo una apariencia de intensidad que disfraza un infinito tedio. Una operación de pulcritud insoportable, inoculada contra cualquier contagio. La búsqueda de tender puentes contra el aislamiento no hace más que derrumbarlos, al final apenas queda el reflejo del ensimismamiento en la pantalla, nos vemos a nosotros, nos descubrimos hablando solos. No hay posibilidad de incorporación porque no hay cuerpo, solo un símil. De la misma manera el sexo virtual ha creado una community de soledades en las que el cuerpo, por paradójico que parezca, dejó de existir. La pornografía es un placebo de ritual. El teatro virtualizado también carece de comunidad, solo tiene consumidores y se relaciona con ellos a través de una comunicación sin relación, gestada en torno a una transacción —antibiótica, anónima, distanciada socialmente— que intenta dar la impresión de que allí sucede algo importante. Pretende imponer una necesidad, una forma pasional, como todas las pautas de mercadeo del neoliberalismo, que no sacia. Se promociona en esos valores: la innovación, la empatía, la resiliencia, el emprendimiento, la reinvención, que no son más que un eslogan camuflando la obsolescencia que sustenta el mecanismo productivo.

Nuestra mayor contribución a la dignidad de esta agonía es volver al ritual. Y para hacerlo es necesario promover desconexiones que motiven relaciones. Un contundente golpe de estado al yo que nos devuelva a la comunidad. Apagarlo casi todo, incluso, y esto sería lo más importante, hay que detenerse, no hacer nada, volver a oler la boñiga en los potreros.

 

María Alejandra Téllez
(Directora de ClimaLab)

Realmente el mundo tiene muchas maneras de salvarse pero desde mi perspectiva como joven de 27 años —y bajo mi experiencia— puedo decir que son 3 cosas las que podemos hacer los jóvenes para ayudar a cambiar el mundo.

Lo primero es la perseverancia, nosotros solemos mirar hacia un lado cada vez que fallamos en algo y así mismo, solemos retirarnos del camino en el que estábamos, y lo que hay que hacer en esos momentos es no perder la mirada en ese propósito que hemos identificado como importante, para poder realmente incidir en ello, así es que se puede lograr hacer que el cambio sea posible. 

Por otro lado, la empatía es algo que no nos puede faltar a los jóvenes, hemos visto que en Colombia hay mucha división en varios sectores y por supuesto, frente a diferentes posturas políticas, pero si queremos lograr cambios realmente sólidos en nuestra nación y nuestra sociedad, tenemos que ser empáticos, mirar hacia los lados, mirar más allá de las personas que nos rodean. 

La tercera cosa que podría —para mí— salvar el mundo dentro de los próximos 15 años es la resiliencia. Creo que es muy común el término pero si nosotros no estamos dispuestos a levantarnos cada vez que nos tropezamos nunca vamos a salir de la zona de confort, nunca vamos a llegar a lograr grandes cambios en nuestros propósitos, en nuestra vida y en nuestras comunidades. 

 

Diana Jembuel Morales
(Destacada líder del Pueblo Misak del suroccidente del departamento del Cauca.
Periodista y magister en comunicación Política)

Al mundo los próximos 15 años lo podría salvar el equilibrio que uno tiene como ser humano, nuestra conexión y relación con la naturaleza. Eso puede salvar y ayudar a fortalecer el escenario y el contexto en el que nos movemos, en donde hay muchas cosas negativas, en el que nos encontramos en estos momentos desde la vida espiritual, material, física.

Dentro de 15 años es el equilibrio, la unidad, no pensar en lo individual sino en lo colectivo. Saber sentir, pensar, actuar y caminar con la fuerza de la gente desde la colectividad, es una de las cosas fundamentales, y respetar las cosmogonías de nuestros pueblos indígenas, afros, campesinos, en un solo tejido, así como la mochila tiene solo un hilo, debemos pensar en esa diversidad de colores y sentimientos para poder caminar en unidad.

 

Batman Roberto Camargo
(Activista por los derechos de los animales. Líder y cofundador de la organización
Protectora Ambiental contra la Tortura Animal (PATA)

Yo estoy seguro de que la única forma de salvar el mundo en los próximos 15 años o incluso en 10, sería mediante la reducción de consumo de proteínas animales hasta su eliminación. Obviamente a la gente se le debe ajustar una transición y 5 años son más que suficiente.

Esto lo digo porque en este momento el 70 % de los cultivos que hay sobre la faz de la tierra son utilizados para alimentar animales, por lo tanto si dejamos de alimentar animales y nos alimentamos con plantas, todo ese espacio que está siendo utilizado para la siembra intensiva, y además el espacio que está siendo utilizado para la ganadería intensiva, sería un espacio que va a garantizar seguridad y soberanía alimentaria a todas las naciones del país, además de eso en los sitios que ya están áridos, en los que ya no se puede sembrar, ni reforestar se pueden organizar espacios de vivienda, básicamente el veganismo es la solución al 56 % de los problemas ambientales que tiene el planeta. 

 

Beatriz Quintero
(Directora Red Nacional de Mujeres)

Intentaré contestar como feminista que es la identidad que más me gusta y con la que he vivido mi vida social y política, además es posible que me toque vivir estos próximos 15 años como una mujer vieja que ha luchado por la igualdad, la libertad y la no discriminación. Claro, tengo que decir que hemos avanzado, pero no lo suficiente para poder quedarnos tranquilas y decir "lo logramos". 

Es necesario que todas y todos hagamos un cambio sustancial en la forma en cómo vivimos y cómo usamos el mundo. Debemos exigir con mucha vehemencia que todas las personas vivamos dignamente y podamos desarrollarnos con libertad. Debemos buscar un compromiso de toda la sociedad con la eliminación de las violencias, la explotación de los recursos innecesariamente y la eliminación de las desigualdades que son tan dolorosas.

Creo que eso es posible en dos formas: Primero, que quienes tienen grandes poderes de decisión y recursos se comprometan con la distribución adecuada de los recursos. Segundo, que las decisiones políticas y económicas sean guíadas por el bienestar humano y ambiental más que el económico.

Y aquí viene el lado pesimista de mi corto análisis: No creo que en 15 años se pueda salvar al mundo por las diferencias tan abismales que hay actualmente entre mujeres y hombres, entre ricos y pobres y así tantas diferencias y discriminaciones que sería largo enumerar.

Pero si avanzamos en disminuir esas desigualdades podemos asegurar al menos no en 15 años, pero sí en 30 años garantizar un mejor futuro para la humanidad. Por ahora, si nos comprometemos como sociedad a eliminar todos los defectos que tiene esta sociedad patriarcal, a disminuir las violencias, a cuidar el planeta y que responsablemente cambiemos y respetemos a la sociedad, solo así podemos lograr cambios. Como lo han dicho otras personas, "otro mundo es posible".

 

Mateo Vanegas
(Artista Musical)          

Lo que puede salvar el mundo en los próximos 15 años es: el amor, las buenas decisiones y los líderes con buenas intenciones.

La confianza plena es muy importante, creer en lo mejor para el país, en lo mejor para el planeta. Todo tiene que ver con los líderes que hoy están dirigiendo el mundo, siento que ellos han perdido el norte y siento que ellos tienen que tener una dirección clara hacia un futuro saludable para todos.

 

Paula Giraldo Gallo
(Científica)

Yo creo que lo que puede ayudarnos a seguir en este mundo y tener un mundo no tan acabado dentro de los próximos 15 años es definitivamente la ciencia. Con esta pandemia hemos logrado ver que la ciencia es esa luz de esperanza para obtener una solución definitiva a los problemas de la pandemia, de los contagios y de la pérdida de vidas. Pero todos estamos esperanzados en que se encuentre una vacuna y una solución definitiva.

Obviamente la ciencia dentro de unos años si llega a haber una nueva pandemia va a ser nuestra luz de esperanza para encontrar una solución a esos problemas. En mi campo de estudio, por ejemplo, estoy utilizando la ciencia como herramienta de salvación, nuevos materiales que sirvan como una alternativa para que no tengamos que depender tanto de combustibles fósiles como fuentes de energía; eso puede salvar al mundo de la gran cantidad de contaminación que esos combustibles fósiles arrojan a la atmósfera todos los días.

Entonces, definitivamente, buscar soluciones en la ciencia para los problemas que aquejan a la humanidad es lo que creo que nos va a salvar y nos va a permitir seguir estando acá.

 

Wilfran Barrios
(Director de la Corporación Atabaques y maestro en danza afro colombiana)

Esta es una pregunta demasiado compleja y amplia, en especial con la situación mundial que está sucediendo. No sé cómo podría decir que se podría salvar el mundo en 15 años, precisamente por la situación social, política y económica. Teniendo esto en cuenta creo que ni ricos ni pobres pueden decir que van a estar establecidos, realmente no hay una garantía frente a eso. Lo que sí creo es que hay que apostarle al desarrollo sostenible de los países o del mundo entero, mediante el cual se puedan re abastecer los sistemas de salud, en este caso pensar en la innovación de los desarrollos que se puedan hacer en cada una de las sociedades que se habita, proteger el planeta en el que vivimos, trabajar todo lo que tiene que ver con lo medioambiental, porque hay un desgastamiento de nuestro entorno, de la naturaleza y del medio ambiente. Eso nos daría seguridad, una especie de estabilidad emocional.

Todo esto tiene que ver también con la voluntad política a nivel internacional, para poder generar estas acciones y que se pueda mirar la cobertura a nivel universal desde la salud misma. Hay que apostarle mucho a la educación en el mundo, especialmente en los países llamados ‘no desarrollados’, hay que lograr llegar a todos los espacios a los que uno cree que es imposible llegar. Esto nos llevaría a mirar cómo podríamos ir salvando al mundo desde esas apuestas que podrían emerger para que poco a poco se vayan dando soluciones. Todo el sistema sociocultural político y económico que pueda generarse en las sociedades. Creo que de esa manera se puede hablar de este mundo posible en 15 años, tratando de mirar estas acciones y las voluntades a nivel internacional con relación a las políticas de mejoramiento y desarrollo para el mundo.                      

Nirvana Sabina
(Grafitera de la ciudad de Pasto)

Lo que puede salvar al mundo dentro de los próximos 15 años es la voluntad de cada persona. Y una vez tengamos nuestros pequeños universos salvados, nuestro gran mundo común estará cada vez mejor.


 

Sergio Silva
(Primer gamer de Colombia en participar y ganar
el torneo internacional League of Legends)

Lo que puede salvar el mundo en los próximos 15 años es quizás una de las cosas que más falta nos hace como seres humanos: aprender a ser tolerantes con las otras personas y aprender de nuestros errores.

Ver la historia de nuestras equivocaciones; entender las derrotas y aprender de ellas, ser humildes. Eso es lo que salvará nuestro mundo. No somos una especie perfecta, nos vamos a equivocar, pero podemos aprender de ello. 


 

María Angélica Bernal Villalobos
(Tenista paralímpica colombiana)

El mundo nos necesita y son varias acciones las que podemos hacer para lograr un cambio. Yo como deportista paralímpica siento que tengo la responsabilidad de ser un buen ejemplo para niños y jóvenes animándolos a hacer deporte, debido a que este es un medio por el que ellos pueden desarrollar valores fundamentales para la vida: el respeto, el trabajo en equipo, la disciplina, el amor a la familia y la solidaridad.

Y como mujer, dejar un granito de arena en cada niña, joven y mujer del mundo, para que entiendan la delicadeza y el orden con el que deben llevar cada uno de sus proyectos. Me propongo ser una buena líder para impulsar a tener sentido de pertenecía por el planeta, cuidar el medio ambiente, ser mejor persona cada dia, generar empatía para que seamos una mejor sociedad.

¿Qué te pareció este contenido?