Pico y género: ¿la medida está vulnerando derechos?

Hablamos con las poblaciones más vulneradas por la medida y nos expresaron las razones por las cuales exigen que el decreto se cambie

A la fecha diferentes ciudades y municipios del país han decretado este mandato, entre ellos se encuentran Soacha, Cartagena y Bogotá. En la capital colombiana entró en rigor la medida el pasado lunes 13 de abril (según el Decreto 106 emitido por la alcaldesa Claudia López). Desde entonces, se empezó una jornada de confinamiento en la cual se dictamina que los hombres únicamente pueden salir los días impares, las mujeres los días pares y las personas trans el día conforme a su identidad de género.

Aunque la decisión se tomó como estrategia para disminuir el número de personas en las calles y, en paralelo, para mitigar la propagación del Covid-19, el decreto no ha sentado bien en diversos sectores sociales donde se afirma que el Pico y Género hace a las mujeres cisgénero, a la población de género no conforme y a las personas trans más propensos a ser violentados.

La problemática principal es que por medio de este decreto la Policía Nacional se convierte en el órgano que vigila y define la identidad, y el abuso de poder y la vulneración de derechos por parte de la institución ha sido ampliamente registrado por organizaciones como Colombia Diversa, Temblores ONG, Pacifista y la Red Comunitaria Trans. 

Esta última, ha sido la más enfática en declarar su inconformidad y expresar el alto desconocimiento de la realidad de las poblaciones más vulnerables, además de denunciar casos de abuso de autoridad como el reportado el mismo 13 de abril a solo unas horas de haber empezado la medida de Pico y Género, donde se ve a un oficial de policía agrediendo físicamente a una persona no binaria (personas que no se autoperciben varón ni mujer) por estar en las calles el día que no le corresponde a la persona.

“La violencia y la transfobia se dispararán ya que la Policía aún no entiende que las mujeres trans somos mujeres, que los hombres trans son hombres y que hay experiencias identitarias se escapan del binario hombre/mujer. Con esta nueva medida la Alcaldía Mayor de Bogotá le otorga a esta institución el rol de policía y disciplinador del género”, declara la Red Comunitaria Trans.

Para Laura Weinstein, directora de la Fundación GAAT (Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans), la medida también genera una vigilancia de género en la cual se agudiza y se evidencia la transfobia: “Afecta el hecho de la movilidad de las personas trans. A la mirada de muchas personas puede ser que las construcciones identitarias de las personas trans no sean las más correctas ni se ajusten al binarismo y esto pone en riesgo la vida y la seguridad de ellas. Por tanto, deben vivir con el miedo de no poder hacer uso del espacio público en igualdad de condiciones como cualquier otro u otra”.

¿Qué medidas ha tomado el Distrito?

La Alcaldía de Bogotá emitió una Circular Conjunta el 11 de abril en la que llamaba explícitamente a las autoridades a respetar la identidad de género de las personas.  Resaltamos los siguientes apartados:

1. De conformidad con los artículos 16 y 83 de la Constitución Política, se respetará en todo momento el libre desarrollo de la personalidad y se operará con presunción de buena fe frente a la autodeterminación y el autorreconocimiento de género de las personas, sin poner en tela de juicio su personalísimo criterio de identidad.

5. Dentro del reconocimiento y protección de que trata el numeral anterior, también se encuentran incluidos, como lo ha señalado expresamente la Corte Constitucional, las diversas manifestaciones que ejercen las personas intergénero o no binarias.

No obstante, como ya ocurrió en Perú (país que también tomó esta medida junto a Panamá), en donde policías obligaron a algunas mujeres trans a hacer cuclillas mientras repetían “Quiero ser un hombre”, a la fecha de esta publicación ya se han registrado varias vulneraciones en Bogotá hacia personas de género no hegemónico, como el caso de Joseph, un joven trans a quien se le negó el abastecimiento y la entrada en un D1 por no ser un “hombre” para los ojos de los trabajadores del establecimiento. 

Estos hechos han sido denunciados por diferentes organizaciones como Mutante Org, Sentiido, la Fundación Sergio Urrego y la Red Comunitaria Trans; ésta última, a la fecha ha documentado tan solo en Bogotá más de 7 casos de violación de derechos. 

Lo anterior pone en cuestionamiento el carácter de la circular cuando no hay un cambio cultural de fondo. Para conocer su opinión, contactamos a Luis Ernesto Gómez, actual Secretario de Gobierno; sin embargo, no obtuvimos respuesta alguna.  

¿Qué alternativas se podrían implementar?

Al respecto, la mayoría de las organizaciones están de acuerdo en colegir, de acuerdo a factores que respetan los derechos fundamentales, que no promueven estereotipos ni prejuicios desde el lenguaje y que no tiene bases biologicistas, que una de las opciones más acertadas es la medida Pico y cédula.

Juliana Salamanca, directora de comunicaciones de la Red Comunitaria Trans afirma que “Reconocemos la urgencia y necesidad de las medidas de aislamiento social. De hecho, hemos tejido red para apoyar económicamente a las mujeres trans trabajadoras sexuales, para que puedan guardar la cuarentena y no exponer sus vidas. Pero rechazamos las medidas que restringen la movilidad con base en el criterio sexo/género”.

“Por qué no aplicamos el Pico y Cédula, precisamente para mantener distancia y que no haya cercanía entre nosotros. Pero en el caso de a quienes les piden el documento para hacer comparendos y que no se puede cumplir este distanciamiento, entonces una de las medidas como alternativa que se podría hacer sería en rangos de edad.”, comentó la Fundación GAAT.

Natalia Torres, militante feminista, quien ha trabajado en diferentes organizaciones como en la casa cultural La Morada, dijo “Algo que también se ha implementado en otros países y en otras ciudades es un Pico y cédula porque reduce más drásticamente el número de gente que por norma puede estar en la calle. La excusa que usa la Alcaldía es que hay más riesgo de transmisión al intercambio de cédulas; entonces que doten a los policías con guantes, con alcohol glicerinado y con todos los elementos de protección”.

 
¿Y las mujeres cisgénero?

Normalmente en tiempos sin cuarentena, las mujeres (probablemente las más empobrecidas) sufren diferentes violencias físicas, verbales y simbólicas, una de ellas es el acoso callejero que puede llegar incluso a hechos como violaciones o feminicidios. Estos fenómenos siguen ocurriendo, aún en cuarentena, y con la medida de Pico y Género se generan ciertos efectos sobre los cuerpos de las mujeres que las hacen aún más vulnerables. Así lo explica la feminista Natalia Torres:  

“Una mujer que realice una labor de las 37 excepciones que están contempladas por la Alcaldía. Por ejemplo, una enfermera que necesita salir todos los días a trabajar, va a tener que transitar un día en el que habrán más hombres en la calle, ese día ella tiene un riesgo mucho más alto de ser víctima de acoso o violencia. Entonces, no solo va a estar expuesta con los hombres que también están exentos, sino con los que salen a las calles en esos días bajo la norma”.

Y es que la violencia de género no cesa, de hecho, la organización y casa cultural La Morada, ya expresó su rechazo sobre un caso de violación que se dio durante la primera semana de la cuarentena; aclarando que seguramente puede haber muchas mujeres que han estado en la misma situación. Cabe mencionar que por razones que se desconocen el decreto del Pico y Género no está firmado por la Secretaría de la Mujer.

Solicitudes del movimiento trans

Es entendible que la realidad de una pandemia exige la adopción de medidas expeditas para controlar la propagación del virus en la población. Asimismo, algunas de estas medidas requieren la restricción de derechos fundamentales como la libre circulación y asociación para proteger la salud pública. 

Sin embargo, estas normas deben ser solo aquellas que resultan estrictamente necesarias para combatir la emergencia sanitaria y no pueden vulnerar el núcleo esencial del derecho a la no discriminación de grupos poblacionales históricamente marginados. En ese orden de ideas pedimos:

1.    Que se modifique el artículo 2, parágrafo 5 del Decreto 106 de 2020, en el sentido de eliminar la medida de “pico y género” para el Distrito Capital. Pedimos que sea reemplazada por la medida “pico y cédula” u otra que sea adecuada para cumplir el fin constitucional perseguido sin acudir a criterios sospechosos de discriminación.

2.    Que se garantice la no adopción de medidas que impacten a un grupo poblacional desproporcionadamente sin consultar con sus líderes y como mínimo con las instituciones distritales relevantes.

3.    Que se garantice la adopción de medidas definitivas y de largo plazo en contra del abuso policial y discriminación, así como la imposición de sanciones correspondientes efectivas para quienes los cometan.

4.    Que se establezca un canal de comunicación directo entre la administración y lidereses trans y no binaries de Bogotá.

5.    Además de ello, solicitamos que para la toma de decisiones que involucren criterios de sexo/género se abra un canal institucional virtual de consulta a la ciudadanía con el fin de recoger información relevante que permita tomar decisiones acertadas.

Se espera que el Distrito y el Gobierno Nacional escuchen las voces de las personas más vulnerables en esta crisis, quienes se han visto obligadas a asumir responsabilidades del Estado al enfrentarse con planes de contingencia que las excluye injustamente. El país debe adoptar mecanismos de restricción de la circulación que no acudan al uso de criterios que fomenten riesgos adicionales para grupos que ya enfrentan una exclusión estructural en la sociedad.

“¡La medida de Pico y Género le da potestad a todas las personas de juzgar si alguien es hombre o mujer según sus propios sesgos y prejuicios!” Red Comunitaria Trans.

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