Música para sordos: ¿Cómo la escuchan? ¿Cómo la sienten?

Hablamos con una intérprete de señas sobre la necesidad de inclusión en la industria musical.

Para muchos, hablar de música y todo lo que rodea la experiencia (ir a una discoteca a bailar, a un concierto, o sentarse a escuchar un disco) tiene que ver obligatoriamente con el sentido de la audición, sin el oído este territorio es aparentemente huérfano, pero para las personas sordas esa cuestión es debatible. En la música también han encontrado un espacio donde caben y pueden ser partícipes. 

La industria musical de Chile ha dado pasos significativos para crear un engranaje entre la música y diferentes herramientas que puedan dar acceso a la comunidad sorda. En 2019 el cantautor chileno Benjamin Walker marcó un hito importante en la competencia de Viña del Mar cuando participó en tarima con Macarena Nieto, intérprete de señas, poniendo sobre la mesa el debate de la inclusión y la concientización. 

Festivales como Lollapalooza, Fiis, Crush Power Music, han empezado a trabajar en la transformación de sus espacios para que ese trabajo tenga los resultados deseados. Y en ese campo los intérpretes de señas han sido cruciales.

Francisca Traverso, educadora diferencial e intérprete de lengua de señas chilena, supo que su motor era comunicar cuando en un salón de clases sirvió de intérprete entre Bárbara, una compañera sorda, y el resto de alumnas y profesoras. 

Hablamos con ella para entender sus métodos de interpretación en la música, qué falta en términos de inclusión y por qué es tan importante la relación entre la comunidad sorda y la música. 

 

En Chile ha existido un proceso de proponer los escenarios como un espacio apto para los derechos de las personas sordas. ¿Cómo ha sido?

Este proceso se ha dado principalmente por la iniciativa voluntaria de personas que han querido hacer accesible espacios de arte y cultura, lo que implicó por largo tiempo brindar esta posibilidad en condiciones precarias. Por ejemplo, no había un lugar definido para el/la intérprete en el escenario, no había acceso anticipado al setlist del show, no existía un equipo técnico de sonido que brindara retorno de la voz de los cantantes a través de un sonopronter o dispositivo de esas características, lo que significaba que el volumen de los instrumentos  no permitía escuchar las voces. 

Con el paso de los años se han ido profesionalizando este tipo de servicios y las producciones de importantes festivales como Lollapalooza, Fiis o Crush Power Music, han asumido estas falencias progresando cada año en transformar estos espacios y volverlos inclusivos. Sé que hay voluntad de las partes involucradas por mejorar cada versión.  

Recientemente, en el año 2019, la intérprete en LSCh Macarena Nieto se presentó en el Festival de Viña del Mar en la competencia folclórica junto a Benjamín Walker. Esto marca un hito en la historia del certamen. En ninguna versión anterior habían compartido escenario en vivo una intérprete de LSCh (Lengua de Señas Chilena)  junto a una banda. En este caso la dinámica fue distinta porque el trabajo entre Benjamín y Macarena es anterior al Festival, ellos trabajan juntos esta propuesta hace un tiempo.  

 

¿Se puede decir que Chile ha creado en la música un espacio apto para personas sordas? ¿Qué sigue faltando?

Sí claro, he visto los avances que han tenido estos espacios de acceso a la música, el arte y la cultura. Considero que lo que sigue faltando aún es el acceso anticipado y expedito al contenido de las distintas propuestas para tener el tiempo suficiente para abordar el traspaso de las canciones de una lengua a otra. 

También considero necesaria la existencia permanente de un trabajo conjunto entre intérpretes oyentes y la comunidad sorda; es decir, lograr el consenso de experiencias para un espacio lingüístico enriquecido por ambas partes.

Por último y lo más importante que falta, es que sigamos promoviendo que las creaciones y expresiones del arte sean manifestaciones artísticas de ellos mismos y no para ellas. Poco a poco, en Chile se destacan grandes artistas sordos. Lo más reciente que ha sucedido en el ámbito musical es la difusión de Emanuel, un joven sordo que mezcla música electrónica ¡Me parece genial!

 

¿Cuál es la importancia de que exista esa relación entre las personas sordas, la música y los shows en vivo?

La respuesta creo que es clara y concisa: desde el año 2008, con la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las personas en situación de discapacidad, los Estados se comprometen a garantizar el acceso a la participación social de las personas en situación de discapacidad. Por ende, se está dando curso a la promoción del acceso al arte y la cultura. La importancia recae en hacer cumplir los derechos y los marcos legales que los amparan. 

 

¿Cómo cambia la interpretación según el ritmo? Por ejemplo, ¿cómo funciona en el caso de la electrónica?

La Lengua de señas se compone de aspectos no manuales, es decir, todos los elementos corporales y kinésicos presentes en las danzas también. Es por ello que lógicamente mi corporalidad no es la misma al interpretar una salsa, que al interpretar un estilo más rock. El cuerpo está al servicio de la entrega de un mensaje lo más completo posible. 

En el caso de la electrónica, este estilo carece casi en su totalidad de contenido vocal por lo que en términos musicales los sonidos de frecuencias bajas como se da en la rama del techno son más atrayentes y perceptibles por parte de las personas sordas. En cambio, corrientes como el “house” en la electrónica, al estar compuestas por ondas más agudas no tienen el mismo impacto o convocatoria. 

Por su parte, cabe comentar la importancia de adaptar la estética al show y al ritmo que se está interpretando. Un ejemplo que puedo dar fue mi propuesta para el Festival Lollapalooza del año 2019. Fui invitada a participar como cada año por la Fundación A mover las manos – AMOMA, en ese momento interpreté al cantante colombiano Juanes, entonces me puse una polera con la bandera de Colombia, me tomé el cabello, me puse una gran flor roja en un costado y me maquillé los labios con un tono rojo intenso. Creo que todo esto fue un aporte en lo que significa el show de este tremendo artista. 

Así mismo, agregar recursos audiovisuales como subtítulos, proyectar visuales, cualquier experiencia sensorial que complete la intención artística para cualquier persona independiente de su condición será un aporte. 

 

¿Cuáles son sus reflexiones sobre la lentitud de los procesos para crear espacios justos para personas sordas?

En primer lugar, recalcar que no considero que la discapacidad está puesta en las personas, sino que es el entorno el que tiene las barreras que impiden de manera parcial o total la participación plena de ciertas personas.  Desde esta perspectiva, si no cambiamos la manera de concebir y percibir a las personas sordas, o a cualquier otra realidad, no es posible crear un espacio justo. Hasta ahora, la inclusión no es real, porque no ha cambiado en su raíz la esencia de ver al otro o la otra con sus características.

 

¿Cuáles deben ser las condiciones y los requisitos que debe tener un intérprete para que pueda llevar a buen término la labor?

Yo creo que lo más importante es mantener siempre el contacto directo con la comunidad sorda. Las lenguas están vivas y se transforman constantemente, es decir, siempre hay señas nuevas, señas que se han modificado, otras eliminado, etc. Por ende, es relevante participar activamente en contextos lingüísticos que permitan sentirte cada vez más competente en la lengua. 

Por su parte, el conocer lo más profundo y detallado el contenido de lo que se interpretará y la metodología que se utilizará para dicha presentación, show, performance, etc., es una condición altamente necesaria para brindar una interpretación de calidad. 

 

¿Cómo lograr que, en un país como Colombia, músicos y agentes de la industria entiendan la importancia de ser inclusivos?

Yo creo que en espacios de creación artística es donde más demostramos quiénes somos realmente. Es por esto que la educación es muy importante para que las personas rompan esos estigmas respecto a la normalidad y todo lo que se escapa de ella. 

La importancia de ser inclusivos radica en la valoración de la diversidad. Los músicos tienen que abrirse a la posibilidad de crear experiencias multisensoriales y tener la disposición de trabajar colaborativamente.


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