Gracias por todo, Quino. Buen viaje al infinito

El caricaturista dejó uno de los legados más importantes de la historia del cómic.

“Se murió Quino. Toda la gente buena en el país y en el mundo, lo llorará”, escribió esta mañana en su Twitter Daniel Divinsky, dueño de Ediciones La Flor y editor durante varias décadas del humorista argentino, reconocido en todo el mundo por una inocente y muy brillantemente crítica niña llamada Mafalda. Quien por esas cosas de la vida, el 29 de septiembre cumplió 56 años.

Según el diario El Clarín de Argentina, Joaquín Salvador Lavado (Quino), había sufrido un accidente cerebrovascular la semana pasada y finalmente dejó este mundo. La obra de este dibujante y humorista nacido en Mendoza el 17 de agosto de 1932, ha sido traducida a 35 idiomas y sus sagaces dibujos forman parte del imaginario colectivo de Latinoamérica. 

Mafalda se publicó por primera vez en 1964 en la revista Primera Plana, pero nació dos años antes cuando Quino fue contratado para una campaña publicitaria de Mansfield, empresa de lavadoras, que nunca surgió. El universo de esta niña y sus amigos que desde su mundo infantil abordaban la política, la economía y en general la existencia de forma humorística y a veces muy ácida, fue un éxito en todo el planeta y su impacto fue tan grande que en 1973, su autor sintió que había agotado el personaje y dejó de publicarlo. 

Pero sin duda, el legado de esta obra y las demás viñetas de Quino, han sacado sonrisas y han generado reflexiones a varias generaciones que seguramente mantendrán viva la memoria del dibujante. 

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