Foto de Manuela Quintero, Sexecution

Cali y su estridencia femenina en el rock

​Fuerza, sensibilidad y empoderamiento son algunas de las expresiones visibles en las mujeres del rock caleño.

La palabra música proviene de griego mousiké téchne o el arte de las musas, lo cual hace referencia a las musas de la mitología griega. Esto nos demuestra que la música siempre ha tenido una conexión, no solo con lo divino, sino con la feminidad, por ende, la mujer siempre ha estado presente en este arte. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que su visibilidad ha estado condicionada.

A pesar de esto, son numerosas las mujeres que han logrado grabar su sonido estridente en la historia. Mujeres como: Nannerl Mozart, hermana del compositor austriaco; Clara Wieck esposa de Robert Schumann, de quien dicen que compuso gran parte de las obras de su esposo;  Viola Smith, considerada la baterista más rápida y longeva en la historia de la música; Suzi Quatro, la primera mujer bajista; Joan Jett, que en 1982 con su interpretación llevó al éxito la canción "I Love Rock 'n Roll"; Dorothee Pesch, “la reina del heavy metal”, una de las primeras cantantes de metal en los años 80; Angela Gossow, cantante de death metal melódico y ex vocalista de la banda sueca Arch Enemy; y junto a ellas hay muchos otros nombres que con el paso del tiempo han hecho sonar fuerte la estridencia de su voz.

Actualmente hablar de estridencia femenina es hablar de una transformación social, de sororidad y de resistencia. Ser estridente es demostrar las capacidades que tiene una persona para superar las desigualdades, mucho más cuando hablamos de rock, un género que ha estado dominado en su mayoría por hombres.

 

Una ciudad creativa para la estridencia

Cali hace parte de la Red de Ciudades Creativas de la La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), lo que la está convirtiendo en un epicentro creativo para la industria de la música y las artes. A parte, en 2019, esta misma entidad reconoció a la capital vallecaucana como ciudad creativa de las artes digitales, la cuarta en el continente después de Austin, Toronto y Guadalajara, y la única en Sudamérica con este título.

Este logro ha sido el resultado de muchos procesos artísticos que se han llevado a cabo desde años atrás como el Cali Rock o el Cali Underground, que poco a poco han abierto el camino para que los sonidos más pesados de la ciudad encuentren espacios de difusión.

Actualmente la ciudad cuenta con festivales de gran impacto como el Festival Internacional Universitario de Rock Fiura, Calibre, Cali Gothic, Rock en Río Cali, Rockopolis y varios encuentros en espacios alternativos, y precisamente en ese Cali underground es donde se fortalece la estridencia del rock de la capital vallecaucana.

Malena Osorio, cantante lírica de metal sinfónico, comenta que: "Algo importante que ha sucedido en la ciudad es que se está demostrando que Cali no es sólo salsa. Incluso en la feria le han dado espacios al género. Cali está en los ojos del mundo, tanto así que bandas como Epica han estado acá, algo único porque generalmente todo pasaba en Bogotá. Hace diez años esto no era normal. Tanto así que bandas locales ahora le abren a otras agrupaciones de talla internacional como sucedió con Electric Sasquatch, una banda de mi ciudad abriéndole a Korn, eso ha sido algo épico”.

 

¿Qué está pasando con el rock y su estridencia femenina en Cali?

Según la actualización del DANE para el 2018, el 53 % de la población de Cali son mujeres y su representación en festivales musicales como Rockopolis, uno de los más importantes de la escena, un 60 %, lo que significa que cada vez hay más mujeres haciendo rock en la sucursal.

Sandra Hernández, cofundadora de ese festival menciona que “Cali es un semillero de artistas y es un buen escenario para hacer rock. En la industria de la música, las mujeres no solo han estado presentes desde la parte creativa, la composición o como instrumentistas, sino también en otra parte importante de toda la cadena de valor de la música que es la creación, la formación, la representación de artistas, la venta, el agenciamiento y la asesoría que se le puede prestar a los artistas en cuanto a su imagen y a su identificación”.

Este género además de posibilitar la creación e iniciativas de mercado local, también está aportando a un cambio de imaginarios. “Ser metalera en Cali me hace sentir segura en la calle, quizá porque la gente lo ve vestido a uno de negro y nadie se mete contigo. De hecho, si estás en un evento y alguien se propasa contigo, todo el grupo de metaleros te defiende incluso si no te conocen”, expresa Malena Osorio.

Sara Hernádez también cuenta que “Cali es un buen escenario para hacer rock porque aquí todavía hay muchísimo por hacer. Nosotros somos conocidos regionalmente, nacionalmente e internacionalmente por la salsa, pero aquí hay una escena que ya no es underground como fue más o menos en el año 1995 cuando empezó el Cali Rock. Más adelante empezaron otros festivales que tenían una duración de uno o dos años y eran solamente proyectos, ahora hay verdaderos emprendimientos como por ejemplo el Fiura, que es un festival que lleva más de diez años en la ciudad o Rockopolis que lleva 13 años”

Nat Bieler, cantante y creadora del Femmes Fest, una plataforma para proyectos musicales liderados por mujeres y disidencias de género en el Valle del Cauca, expresa que aunque falta mucho, cada vez hay más mujeres que se animan a expresar su estridencia. Y Manuela Quintero, baterista de Sexecution, define la estridencia femenina como persistencia, resistencia, y sororidad. 

 

Los retos de la estridencia femenina en Cali

Para Freddy Alberto López, periodista cultural con gran experiencia en radio, al preguntarle sobre la música que empezó a sonar en la radio caleña en los 80 y 90 indica que no era usual escuchar agrupaciones de rock hecho por mujeres, menos locales, no existían en la radio. 

Además expresa que en general, “muchos proyectos que se gestaban en los barrios no progresaban porque hacían esas actividades como parche, por pasarla bacano, cuando tenían dinero era para pagar la sala de ensayo, y por otra parte el entorno y la falta de condiciones no les ayudaba mucho. Hay bandas en Cali con las que no ha pasado nada, hay mucho talento, pero no han logrado la exposición suficiente porque no ha habido organización, y no lo han tomado como emprendimiento. Afortunadamente las redes han ayudado mucho, pero muchos artistas no ven esto como una empresa sino como el parche y no pasan del toque de la esquina”.

A parte señala que, “existiendo mayor posibilidad de alcance sería más fácil, pero no, lo que se ha visto es la tendencia a alejarse de las señales de radio. El reto es grandísimo, las bandas ya no necesitan una emisora para llegar a su nicho de mercado, lo que necesitan las bandas en general es realmente es ser organizadas, saber de la parte administrativa, desarrollar estrategias y presentar propuestas buenas porque la competencia es grande, ahora hay más material, más artistas. La radio es un complemento para su free press”.  

Y concluye diciendo que: “Lo importante no es llegar, lo importante es sostenerse. Es decir que si tuvieron la fortuna de tener los 15 minutos de fama pero si no se sostiene, pasarán al ostracismo y no se convertirán en lo que quiere todo artista, convertirse en un clásico en un referente en el que se le recuerde por lo que dijo y propuso a su gente, su ciudad”

Por su parte, Santiago López, director del portal Dark Metal Divas y gestor cultural de Cali, opina que: “La historia del rock termina siendo la historia humana, empieza a darse según las dinámicas que atraviesan a las comunidades y a las sociedades. En este caso, el feminismo ha aportado muchísimo a la escena del rock y el metal”.

“En Cali se están generando comunidades alrededor del consumo cultural. Nuestro deber es conocernos y reconocernos, aportarnos, apoyarnos y fortalecernos, con eso podemos justificar un aumento de financiación del estado para el rock y el metal pero implica un compromiso mayor en el gremio, aportar a procesos porque aunque existen hay que aumentarla porque esta escena también es una empresa, es igual de seria que la música clásica, igual de potente que la salsa, igual de multitudinaria que la música del pacífico, somos iguales y entre esa igualdad no hay competencia”, agrega Santiago, quien hizo parte del foro Historias del Rock en Cali, estridencias femeninas, en el que se discutió acerca de  los retos a los que se enfrentan las mujeres en la escena del rock en la ciudad de Cali:

 

Algunas bandas estridentes

Por supuesto no podemos hablar de la estridencia femenina del Valle de Cauca sin escuchar un poco de la música que se hace en este territorio. Por eso compartimos a continuación algunos de los grupos protagonistas de este sonido. 

 

Queensland

Agrupación conformada desde el 2014 por Katherine Molina, Loren Parra, Katherine Hernández y Fher Arias. Una banda de Hard Rock residente en la ciudad de Cali y que nace como una propuesta musical fuerte y consistente, teniendo a la mujer como protagonista, con una imagen y un sonido moderno.

 

Blutónica

Cuatro mujeres fusionan el blues con sonidos latinos y folclóricos generando un salpicón musical interactuando con el rock, el blues, la percusión del Caribe colombiano e incluso la salsa y la música latina que le canta a la vida, las experiencias, al amor, al odio, al miedo y al no miedo.

 

Madriguera Blues

Dúo que nace a finales de 2018 en la ciudad de Cali con la vocalista Málory Romero Tovar y el guitarrista John Idárraga. Su propuesta es un concepto acústico que integran los géneros del blues, el folk, el country.

 

Sara Acero

Nació en Bogotá pero hace siete años su voz ha hecho eco en la sucursal. Fue vocalista de la agrupación Circus Funk y ahora proyecta su carrera con un estilo neo soul.

 

Sexecution 

Banda de Heavy Speed Metal, originaria de Tuluá, conformada por Zule Lozada en la voz principal, Paola Quitian Barrios en la guitarra, Cristian Harry Londoño en el bajo y Manuela Quintero en la batería. 

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