Foto: Luisa González - Colprensa

La pesca artesanal y las crisis en los puertos en Buenaventura

El puerto está afectando esa actividad ancestral y generando daños colaterales en el medio ambiente, los habitantes y el bienestar colectivo.

La pesca artesanal es una actividad que involucra a más de 6 mil personas en Buenaventura y se basa en técnicas ancestrales o tradicionales realizadas en pequeños barcos a pocas millas de la orilla, en el mar territorial. Sus métodos son poco dañinos, pues esta actividad no emplea el uso de redes de arrastre, cercos o dragas hidráulicas, evitando la destrucción de ecosistemas marinos y recolección de otras especies. 

Esta actividad ha sido esencial en el desarrollo de las comunidades del Pacífico colombiano. La ejercen miles de personas, teniendo en cuenta que más del 70% del territorio de Buenaventura es zona rural dispersa costera. Por lo tanto, junto al agro o la siembra, la pesca artesanal es vital para el sustento de sus habitantes, como menciona César Reyes, líder pescador de la Asociación de Pescadores Artesanales del Pacífico. Incluso, pese a que se podría pensar que son los puertos los mayores generadores de empleo en Buenaventura, en realidad son estas embarcaciones, en las que pueden ir cuatro o cinco personas a una faena, las que más trabajo dan a una comunidad dispersa en un amplio territorio, como explica Reyes. 

Las comunas de Buenaventura están conformadas por personas originarias, en su mayoría, de la costa del Pacífico, que emigraron del Chocó o de zonas ribereñas como Guapi, López de Micay, entre otras, según indica Danelly Estupiñan Valencia, Defensora de Derechos Humanos y líder del Proceso de Comunidades Negras en Colombia (PCN) y en la Asociación de Territorios Ganados al Mar en Buenaventura.

En sus inicios, dichas comunidades aprovechaban la zona del mangle, luego, de manera articulada, comenzaron a desarrollar otras actividades o a complementar las fuentes productivas. La población no basa su actividad productiva en una sola fuente: recolección de conchas, mano de obra y apoyos a servicios hacen parte del abanico laboral. 

Desarrollos portuarios y pesca artesanal

Buenaventura es considerado el principal puerto de comercio exterior, dado que por esta zona portuaria se moviliza cerca del 45% de carga internacional que llega al país. En 2019 representó el 32% del total nacional, como lo indica la página del Ministerio de Transporte de Colombia. Desde hace más de treinta años se adecuaron los espacios para los puertos. Con el tiempo se han empezado a observar las transformaciones y vulneraciones en los ecosistemas de manglar, caladeros para la pesca artesanal, junto a otra serie de eventos y situaciones desafortunadas para la comunidad. 

Son varios los motivos que han ido sacando a personas de su territorio. Por un lado, ha habido desplazamiento de los pescadores que están asentados en las comunas donde están los puertos, sectores que solían aprovechar dado que hay varios esteros donde se reproducen muchas especies. Desafortunadamente a través de los dragados se genera gran remoción de masa de tierra del fondo del mar, haciendo que las corrientes marinas dispersen los sedimentos. Cambian así las condiciones naturales del fondo, generando que varias especies migren lejos, dificultando la actividad de la pesca, explica César Reina.

Otras afectaciones son la deforestación de las áreas de manglar y los cambios en los ecosistemas marinos. Con los dragados han causado algún tipo de modificación en la plataforma marina, en esteros y bahía, originando pérdida del lecho y  hábitat de las especies, indica Jessy Magda Pineda Ruiz, bióloga marina, especialista en estudios y evaluación de impactos ambientales y profesional de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP). 

Por otro lado, como explica César Reina, se le prohíbe que los pescadores estar cerca a los puertos ejerciendo su trabajo, sea por el riesgo que pueden presentar al estar cerca de barcos demasiado grandes, porque se teme que estos pescadores metan a los barcos o puertos mercancía ilícita o e tiene la falsa creencia que los pescadores robarán embarcaciones. 

Los pescadores artesanales en ocasiones se acercan a los muelles, porque estos generan una sombra bajo el agua, a la que llegan varios peces. Allí tratan de buscar su sustento, pero estos son sacados por los vigilantes e incluso ha habido casos donde llegan a dispararles, según cuenta Reina, marcando así un control de movimiento en el territorio. 

Derechos vulnerados y desplazamiento

En este sentido, para Danelly Estupiñan, se han vulnerado en los espacios, los derechos étnicos y colectivos; el derecho a la identidad étnica y cultural, el derecho al territorio como espacio para hacer espacio de vida, el derecho a la vivienda, el derecho a la organización y participación para la autonomía de estas comunidades y el derecho a lo que algunos llaman el desarrollo propio o bienestar colectivo.

Existen de igual manera, diferentes eventualidades que han transformado y afectado la vida de muchos trabajadores del sector pesquero artesanal. Uno de ellos fue en el año 2014, cuando la Alcaldía de Buenaventura estuvo reubicando a varias familias que vivían de la pesca en las zonas rurales para adelantar megaproyectos. Para mitigar el proceso, la comunidad implementó mecanismos de participación ciudadana para evitar la toma de estas decisiones sin el consentimiento previo.
 
También se resaltan los incendios en el barrio Santa Fé de la comuna cinco, lugar en el que se pretendió implementar expansiones portuarias y que en el año 2014 consumió las viviendas de 190 familias. O están los casos de  amenazas a líderes sociales de las zonas y la participación de grupos ilegales que, junto a bandas del narcotráfico, aplacan aún más la zozobra de los pescadores y sus familias. Según la Policía Nacional en Buenaventura hubo 4799 homicidios entre 1990 y 2012, el Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres habla de 475 víctimas de desaparción forzada y Centro Nacional de Memoria Histórica de 26 masacres desde 1995 hasta 2013. Es además la urbe con mayor índice de desplazamiento interurbano.  

Diferentes entidades como la Corporación Autónoma Regional del Valle CVC o la Universidad del Valle han buscado generar una articulación para mitigar daños a través de estudios y estrategias. También la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, que se encarga de la investigación, ordenamiento, administración, control y vigilancia de los recursos pesqueros, y de impulso de la acuicultura para el desarrollo productivo y progreso social. Sin embargo, pese a los grandes esfuerzos, el acompañamiento se queda corto frente a la situación.
 
En definitiva, para Danelly Estupiñan, lo anterior es una interrupción de la práctica ancestral y milenaria de la pesca, que es una actividad que se ha desarrollado con unas características, formas y un propósito. Esta extiende valores implícitos en esta actividad, pues desarrolla una tarea de uso o conservación y lo hace precisamente a través del uso racional del territorio.

Sí, el proceso de expansión portuaria ha significado avances económicos para la región y el país y, aunque las empresas y diferentes organizaciones han tratado de generar estrategias de mitigación y articulación con los habitantes, es necesario plantear un diálogo para generar un progreso que involucre el respeto a las comunidades, las prácticas ancestrales y la derrama económica colectiva. 

En Chévere Pensar en Voz Alta hablamos en el siguiente podcast con diferentes líderes y expertos para ahondar más en esta problemática, haciendo una lectura general de este panorama en el que una vez más, las comunidades de Buenaventura esperan ser escuchadas. 

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