Ecos de la noche: lugares que han forjado la cultura bogotana

Graffiti en ruinas. Chapinero, Bogotá. Foto de Colprensa.

Un recorrido por espacios de Bogotá que han ayudado al fortalecimiento de la cultura en la capital.

Tranvía Bar, La Casona, Estación central, Kalimán, Bol & Bar, TVG, Barbarie, Barbie, Antifaz, LaTora 4 brazos, Piso Tres, Latino Power, Quiebra Canto, Kea, In vitro, Billares Londres, El Anónimo, entre otros, son solo algunos de los nombres que sobresalen al hacer la búsqueda de bares, lugares y espacios que han sido indispensables en el ensanchamiento de la escena musical y cultural bogotana. Y es que a la capital es imposible no atribuirle el despertar de diversas escenas y movimientos. Así las mismas políticas públicas de la ciudad hayan sido los hostiles rivales de muchos de esos sitios que tuvieron que cerrar precozmente, su importancia en la historia no es minúscula.

En un ejercicio para recordar esos lugares claves y reconocer su existir como nidos y semilleros artísticos, en medio de la #CaravanaRadiónicaBogotá, acudimos a voces que fueron y son testigos directos de esos templos, algunos desaparecidos, otros vigentes, pero todos necesarios. ¿Cuáles otros sugieren ustedes?

Mario Galeano

Frente cumbiero, Ondatrópica, Los guaqueros

Entre los muchos sitios en los que tocamos nosotros están Matik Matik, Latino Power, Boogaloop. Está el antecedente de Piso 3 que era antes de Boogaloop. Pero para nombrar otros sitios que ya no existen, me parece que hay que hablar de Antifaz en el centro de la ciudad. Fue un sitio muy influyente para nuestra generación, porque nos empezamos a soltar socialmente alrededor de las músicas de acá. El DJ tenía unas tandas muy buenas que eran 20 minutos de funk, rock, new wave, cosas bailables, y otros 20 minutos de salsa como La Fania o cosas colombianas y era chévere porque nosotros veníamos de un entorno en el que, con los amigos en el colegio, escuchábamos puro rock.

Era muy bueno que de repente en las fiestas y en los sitios de baile, el parche se empezara a soltar y uno ya no estaba bailando con la tía en la fiesta familiar, o con la amiguita el merengue pendejo en la fiesta de 15 años, sino que estábamos bailando un golpe más adulto. Esto fue muy importante para que fuéramos haciendo esa conexión con el repertorio de acá. Antifaz era una trampa humana brutal, porque era un sitio sin ventilación al que se metían por unas escaleras de un sola vía unas 400 personas cada día del fin de semana, o sea que al más mínimo incendio o terremoto, ahí hubiéramos muerto todos esos 400 jóvenes, que aparte estábamos sudando como si nos hubiéramos echado un piscinazo. Este sitio quedaba donde hoy en día queda el Creps de la Jiménez, entonces siempre que bajo a comerme algo ahí me acuerdo como era eso hace 20 años, otro planeta.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hoy! Babelgam, Espinoza y Los Dinosaurios Murieron Ayer. Cover 20k.

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Chucky García

Curador Rock al Parque

Barbarie, Barbie, Kalimán y luego Transilvania tenían que ver con Andrea Echeverri y Héctor Buitrago. Sin duda eran referentes porque en Transilvania vi a Caifanes la primera vez que vino, vi a Ekhymosis, La Pestilencia y no solo eran lugares de conciertos, sino que había un intercambio cultural bastante importante de lo que estaba pasando en el underground. Por ejemplo, recuerdo que en Kalimán Héctor Buitrago tenía una revista y era de noticias del bar, de la escena underground alternativa de los noventas.

Hay otro que fue muy importante y es Chapinero Mutante, quedaba sobre la séptima, ahí vi a Los Fabulosos Cadillacs por primera vez. Gracias a estos bares conocí a Pixies, grupos alternativos de finales de los ochenta y comienzos de los noventa. Recuerdo otro que se llamaba Music Factory, quedaba hacia el norte, por la zona rosa, era más new wave. Tampoco se me olvida uno que se llamaba La Castañuela Eléctrica, quedaba en la carrera séptima con calle 134, por el puente peatonal, ahí no había DJ sino que había un computador, así que uno iba y anotaba las canciones que quería escuchar el próximo fin de semana.

Delfina

Cantante

La Casa Volketa es uno de los lugares más importantes en Bogotá relacionados con la cultura del rap y del hip hop. Fue y será por siempre un sitio que vio nacer diferentes MCs y DJs en fiestas en las cuales muchos podían exponer su arte y muchos también podían fusionarse con otros artistas. El patio era donde principalmente se hacían las fiestas a cargo de Saga Uno.

Casa Volketa se llama así porque es el nombre de la marca de Saga, donde vende ropa y apoya de alguna u otra forma artistas que tienen que ver con el rap. Durante el año 2014, también en el segundo piso, se hacían fiestas a cargo de Falsas Primas, un colectivo de chicas del cual formé parte, hacíamos eventos, promovíamos el trap. Eran fiestas muy diversas y alimentaron mucho la movida de la Casa Volketa. Este lugar se identificó por ser un edifico donde hubo movida artística, donde las ideas promovieron el hogar. Antes que Saga estuvieron Los Bones, que fueron los primeros en habitarlo y a generar una movida cultural en el espacio. La casa ya no funciona, pero siempre será un espacio único que recordarnos y todos los que hicimos parte de esa etapa sabremos lo importante que fue.

*Foto tomada del Facebook de Volketa Blogzine

Mauricio Silva

Periodista

Asistí a bares de la famosa onda alternativa y básicamente uno que me marcó mucho fue Transilvania en sus diferentes sedes, pasé por las tres. Lo recuerdo mucho por tener a las bandas de entonces, el nacimiento de Aterciopelados, por ejemplo. Por esos mismos años, estoy hablando de principios de los noventa o mediados de los noventa, recuerdo a otros lugares como TVG, uno simpatiquísimo que se llamaba Campo Elías y también la Florihisteria. Uno al que asistí mucho por la calidad de la música fue Bol & Bar, quedaba en la Calle 63, arriba de Lourdes. Después desgraciadamente dejé mi sueldo en un chuzo muy loco que se llamó In Vitro, ahí conocí la ruina y me prometí no volver a dejar la plata en bares.

María José Camargo

V for Volume

Yo creo que culturalmente la música y la academia siempre han estado ligados, recuerdo muchos toques con mi banda de metal Fractal Flesh en la Javeriana, La Central y en la Universidad Nacional, donde hacían un ciclo de metal y mujeres, al final de los noventa y principios de los 2000. Hay bares como Matik Matik donde van los profes de la Javeriana y la Nacional con sus bandas o los proyectos que apoyan de música instrumental y propuestas innovadoras; eso solo comprueba esa relación tan estrecha que siempre ha habido entre la música y la academia.

Al hablar más de calle, hay parches, que se hacen en los ensayaderos, en los conciertos, en los festivales, en la universidad, en el colegio y recuerdo que con V For volume nosotros parchábamos mucho en un ensayadero que se llamaba La Casa del Ritmo, de Andrés Cardona, el cual quedaba en la Calle 114. Ahí se empezó a forjar un ciclo de conciertos muy chéveres que nos dio a conocer en cierta escena; en ese momento, hablando de 2010 al 2014, se abrió ese espacio para bandas que estaban haciendo ese tipo de rock en inglés, que tenía cierto tipo de desarrollo audiovisual e imaginario como The Hall Effect, Antípoda, Seis peatones o Madame Complot. Fue un momento de la música bien interesante y de ruptura de ciertas fronteras y discursos que se venía manejando, donde las bandas colombianas empezaron competir en el mercado internacional, girar, cantar en inglés y en español y se empezaron ver las propuestas afuera.

Eso se ligó a bares que abrieron sus puertas para esto acompañado del trabajado de medios como Radiónica o Radioacktiva, que abrieron sus puertas a esas bandas y  tenían en ese momento sus bares y parches que ayudaban mucho; había toques en Revolution, que funcionaron muy bien en ese momento. Armando Records también fue de gran ayuda y en cuanto a lo que está pasando ahora hay espacios como El Chamán y otros bares que llevan mucho tiempo como Abbott y Costello, Ácido Bar o Inferno Bar, que son columnas vertebrales del rock nacional.

Están también las casas de música como La Colonial que además de vender instrumentos se ha vuelto un parche donde uno difunde información, arma bandas, contactos, entonces se han vuelto en una especie de agencia de medios. En conclusión hay muchos lugares que han funcionado durante mucho tiempo como Latino Power, Púrpura (el lugar inmortal de todos los rockeros a las 3 de la mañana, un lugar no lugar bogotano por excelencia donde uno siempre termina). Al final de cuentas todos son pilares culturales dentro de Bogotá.

Dahiana Rodríguez

DJ de La X

Para hablar de bares que han construido escena cultural tengo tres en Bogotá que fueron importantísimos para lo que se vive hoy electrónicamente en la capital. El primero es Cinema, nació en la década de los noventa y estuvo hasta 2010, fue un negocio familiar de los Pachón Fonseca. Los hermanos Gerardo y Nicolás Pachón decidieron montar este lugar porque primero eran melómanos, amaban la música, lograron rodearse de gente que también la amaba, traían discos de afuera y además su papá y su familia tenían relación en sus negocios con sonido y la música.

Ellos empezaron Cinema, al comienzo sin una identidad específica, luego se construyó una personalidad alrededor de la fiesta gay, iban muchas personas alrededor de la música y empezó a tener esta curaduría donde sonaba Depeche Mode, New Order y The Cure. Se fueron yendo más hacia la electrónica y en ese momento todo el mundo empezó a escuchar de Cinema, tanto homo como heterosexuales. La idea de ellos fue: “Todos venimos a disfrutar la música, aquí todos son bienvenidos”, así que la gente se reunía por la calidad del sonido, las luces, la curaduría. Se convirtió en un epicentro de la música electrónica y había una convivencia fantástica. Fue un bastión muy importante que duró 20 años. La mamá de ellos estaba siempre en la entrada, así que además de ser un negocio, era ir a la casa de los amigos a bailar.

El segundo para mí fue Cha Cha, estaba ubicado en el último piso del antiguo Hotel Hilton, había dos terrazas y podías ver a Bogotá, yo era muy feliz yendo a este lugar por las temáticas, la música; tenían un filtro de DJs y productores bien consolidado que se presentaban.

Por último, La Sala fue un lugar bien importante. Me acuerdo mucho que conocí el minimal por ese sitio. Tenían una fiesta que se llamaba '69' y así como su nombre lo dice era bien sugestiva. Creo que esos tres lugares fueron definitivos para lo que ahora se vive en la música electrónica y en los lugares: los ambientes, la importancia del DJ, la curaduría, la calidad.

Alix Lesmes

Gestora cultural

Piso 3 lo abrimos en el 2004 y cerramos en el 2009. En ese espacio hacíamos muchos conciertos de punk, uno de esos fue el de G.P. de Medellín, una agrupación con muchos seguidores y bien contestaría. Era el 7 de agosto del 2002 y no nos percatamos de que se posicionaba Uribe como presidente, el mismo día que las FARC enviaron unos rockets al Palacio de Nariño. Nosotros estábamos en nuestro concierto sin enterarnos y de pronto llegó un camión militar, entraron al sitio y nos empezaron a subir a todos al camión. Afortunadamente se dieron cuenta del error, ahora nos da risa, pero en ese momento fue muy tensionante. 

En el 2010 cuando fundamos el Latino Power, que en un inicio se llamó Boogaloop, estábamos corriendo con las obras de adecuación del espacio; por esa misma época era Rock al Parque y tocaba Def Con Dos. Gracias a la amistad de Cheché, baterista de Triple X, con la figura dura de Def Con Dos, nos ofrecieron tocar casi gratis en nuestro nuevo lugar y aunque no teníamos las obras listas, decidimos abrir para tener este lujo de inaugurar Latino Power. Pusimos a tocar también a Todo Copas, banda bogotana de hip hop increíble, y para mí fue un concierto memorable. Def Con Dos y Todo Copas, junio de 2010

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hoy Skampida y @elterribletarantismo 🙌

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